NINFAS / JAIME GONZALEZ

 

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NINFAS

 

Ninfas, criaturas de irresistible belleza, pueblan las campiñas de mi mente, y gobiernan mis sueños en este día de ensueño.

Afrodita quiere complacerme con deleites y placeres misteriosos de amor y pasión, todas mis fantasías se resumen en este día mágico.

Mis sabanas expelen un olor a miel, mi alcoba se llena de aroma embriagador, es vino dulce, son flores en primavera, escucho canto de pájaros a mí alrededor, me visitan esta noche, no sé si es locura, ansiedad o soledad.

Me acorralan, me seducen, pronuncian mi nombre, es una voz angelical, me sumerjo en la calma que me dan, me extasió en el increíble universo de mis sueños, es real, me visitan las hijas de Zeus.

Tiembla mi virilidad a tan exquisita desnudez, me dejan inmune a sus encantos, ellas sienten mi delirio, mi ansiedad, me llaman y juegan insistentes.

Doncellas con belleza de ángel, dulce y alegre hermosura, cabellos que resplandecen como el sol en su cenit, rizos que corren como ríos a lo largo de sus espaldas y su bien torneado derriere.

Cabellos ligeros que abrazan y bañan sus empinados pechos, que son como colinas inexploradas y vírgenes.

Piel de seda, ni los dioses del oriente pudieron crear algo tan extraordinario y bello.

Labios firmes y de rojo carmesí que dejan celosos y atónitos a las fresas que colocan en mi boca.

Ojos tan azules como el mar en su profundidad, que penetran mis ojos con su deliciosa mirada, mirada hambrienta y coqueta, llena de un encanto sublime que me desarma.

Ellas cantan, ríen, juegan con mi ingenuidad y mi espíritu libre, me acarician sin cesar de los pies a la cabeza, difícil contener esta marea, de repente caigo en sus encantos y persuasión.

Arde mi corazón, se derrite, se quema mi piel, han liberado en mí un apetito carnal incontrolable en esta fiesta de caricias y besos.

Me siento su esclavo, su rey, su Dios, me pertenecen, les pertenezco, soy su prisionero en este banquete de sensaciones donde es difícil contener el hervor de mi sangre.

Qué difícil es despertarme en esta extraña y tan viva sumisión, al dejarme cortejar, al dejarme amar por estas ninfas sin freno y sin pudor, abandonando mi cuerpo a sus caprichos e imaginación.

Besan sin control, recorren con sus enérgicas lenguas mi boca, vaciando una a una ese licor embriagador de su saliva, es un sexo y una pasión sin piedad. Me aman de mil formas que no conocía, es ternura, es felicidad, dulzura, no quiero despertar.

Su saliva ligera me embriaga, me excita al correr por mi garganta, pierdo la noción del tiempo, alucino en este sueño de deleites voluptuosos y extremos, pero es tan real.

Nado en mi sudor, su humor de flores, su saliva de vino penetran mis huesos, muerden, arañan, se pelean, es una orgia fantástica en la cual yo soy el protagonista, el actor principal de una escena de amor y pasión sobrenatural.

Sé que puedo despertar, pero no quiero, estoy en la cumbre de una realización casi espiritual, de una ambrosia, de un manjar que afrodita y sus ninfas quieren regalarme.

Reclaman mi sexo hirviendo, a punto de estallar, quieren el nacarado premio, están perplejas a tan audaz resistencia, es tan vivo, es tan real.

Ya no sé quien soy en esta locura, en este dulce delirio, al dejar rienda suelta a mis fantasías, libido exquisito que había perdido, que había olvidado en esta tormentosa y pasiva soledad, no es alucinación, es una latente realidad, es vida.

Vigorosas como quien monta un potro salvaje, una a una intercambian posiciones como si fuera un juguete, cantan, ríen, gritan, jadean insistentes, mientras que sus orgasmos aromáticos recorren mi cara, mi pecho y mis piernas.

Es un olor penetrante de uvas frescas, es un aroma que sella mi piel, les pertenezco, me pertenecen, soy su Dios en eta ceremonia de placer, es tan vivo, es tan real.

Grito de éxtasis, grito de dolor, que mas que dolor es un placer, mientras mastican mi piel, mientras rasgan mi espalda, lloro de alegría y no de miedo.

Es delirio, es gratitud, es aventura, es un inexplicable descontrol, no sé cómo llamarle a este huracán de sensaciones.

Sus orgasmos me queman, me embriagan, me dan fuerza, mientras que eufóricas entonan canticos que solo ellas reconocen, es un ritual y piden permiso para regresar, aunque ya no soy dueño de mi, pertenezco a ese universo, a ese cielo que bajaron para mí y del cual no quiero salir.

Necesitare ese humor penetrante y delicioso que recorra como bálsamo mi piel, que penetre en mis huesos ese aroma de orgasmos con sabor a miel, esa saliva ligera que llene mi boca y recorra mi garganta, embriagándome haciéndome inmortal.

Viviré esa orgia de nuevo en mis sueños, una y mil veces, llenaran mi soledad, calmaran mi ansiedad, las llamare por sus nombres y ellas vendrán, me amaran sin freno.

 

 

james

JAIME GONZALEZ

 

Derechos reservados
Cali, Colombia. Sur America

 

 

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