Poemas de María Celia Azcurra Montero

Poemas de María Celia Azcurra Montero

 

MISTERIO

Prístinamente devélame el secreto.
Acércame a insospechadas realidades.
A aquel tiempo cosmogónico
cuando los dioses
derramaban su energía sobre las tierras vírgenes.
Cuando podía abolir a lo profano
y quedarme en la región
del misterio habitada de silencio.
Y dormir en la circunferencia de los astros
donde el lenguaje se recreaba
y una escatología de ignota procedencia
celebraba el presente para que nunca muriera en el olvido.
Y la metáfora era una flor inalcanzable.
Una esperanza de sentido
que arañando la luna a veces se alcanzaba
o la eficacia mágica
cuando el mito realizaba su gran metamorfosis.
O un primordial sonido
Que a alguien designaba emisario del sol
y lo llamaba a ciegas.

 

CAMINO AL INFIERNO – ROAD TO HELL- (CHRIS REA)

Cruzas la noche como una letanía.
Atraviesas paredes desgarradas.
Entre raíces y puertas te escondes de la tempestad.
Guijarros y furia desatada.
Y el eco enloquecido te encierra
en un círculo
que ríe a carcajadas.
Recoges las partículas a ciegas
el olor a orfandad
los aullidos
pupilas dilatadas.
La ebriedad de los labios
bajo el incestuoso salitre de la luna
te lleva a beber corazones derretidos.
Furtivo
abres cajones sin mirar adentro.
Percibes el último relámpago
vestigios de la espuma
la fosforescencia de dos huesos en cruz
la ceniza sin rumbo
que el viento eleva incandescente.
Todo confluye
al soterrado destino
que a la vida subvierte.

 

MUJER LIBRE

Mujer libre
te veo etérea transparente
trascendiendo los miedos y las iras.
Envuelta en azafrán
porque el sol ante ti se arrodilla.
Y giras
despeinando en el viento las palabras sagradas
fragantes melodías
girones de pasado transformados en versos.
Un cósmico destino sobrevuela sutil
la infancia diluida en medio del océano.
la derrota vencida las caricias de hielo.
Hoy
la canción de las almas desafían al tiempo.
Ebrias de amor en un áureo paisaje
rielan y delatan la dulce algarabía.
Deshojas el silencio y hambrienta de amapolas
despiertas los ojos de ébano
tanto siglos dormidos.
Secas las lágrimas que rompen los cristales
y amasas equinoccios de alianzas, de prodigio.
Una nube que pasa
te ayuda a que cruces los muros invisibles.
La raíz auroral
te lanza la axial nomenclatura de los inclaudicable:
los ángeles que siempre
sin que tú lo supieras han velado tus sueños.

M Celia Azcurra Montero
Autoría Registrada

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