Fragmentos de 257: “Mis tardes con Don Genaro” / José Revello

José Revello

SOBRE LA NOCHE DE LOS TIEMPOS.
HISTORIA DE LA ETERNIDAD. (Formación decimal astronómica)
La historia de Micael. (Su misteriosa llegada a la tierra)

CUADRO DE LA EPOCA HISTORICA

Fragmento 257
Historia de José y María. 

LA CASA EN NAZARET

Antes de proseguir hago un comentario. A quienes siguieron estas enseñanzas, por lo transmitido, nos ayudo a pensar, al menos reflexionar. Y eso nunca será poco. Pero considero lo expuesto en los fragmentos salidos de mis apuntes, con absoluto respeto de otras formas de pensar, los vivencias y pensamientos de Don Genaro pueden ser controversial a otro tipo de crianzas y conceptos, evaluado desde otra perspectiva y, quizás, molestar, ser enojoso y aun, en cierta forma, peligroso. No es esa mi intención. No soy dueño de negar con lo cual no concuerdo. No comento esto porque por llegarme alguna crítica que bienvenido siempre será. Es por su consideración. Pero tomando las palabras del Maestro: “La verdad os hará libres”. Una vez -no recuerdo si lo publique- Don Genaro dio la siguiente definición: “No hay lugares chicos. Solo espacios necesarios. Debemos aprender a liberarnos de conceptos fallidos turbando nuestra persona, cayendo por pendientes que otros construyeron. El mundo mi hijo es el pensamiento de la libre elección. Puede haber crianzas cercadas en lozas de la tradición. Pero inquietudes cuestiónales activa el libre albedrío. Y la rebeldía interior ser chispa que se ánima en el espíritu. La lucha es distinta. No dirigida en las pendientes. Sino pensadas en tu corazón. Más que buscar la efímera compra-venta de la felicidad, es hallar la verdadera paz interior. La felicidad bien puede ser una apariencia. La paz es un logro. Su autenticidad por incuestionable lo gozas. Por su verdad lo trasmites. Parecería ser lejano y confuso. Pero el mayor secreto estriba para quienes la busquen todo está dado en este plano de vida para ser conseguido…”. Tal vez no pueda agregar otras palabras dirigiéndome a un mundo plagado de matices. Quienes puedas seguir este camino son bendecidos. Para quienes les cueste o lejanos estén solo puedo anhelar sepan darse un respiro. Gracias por estar, son mis fuerzas. Mis granos de arenas como fina lluvia pude darlos porque ramificados estuvieron cada uno de ustedes. Por eso mi gratitud. Sigamos pues con el relato. Don Genaro un poco se extendió sobre lo ya descripto. De esta manera -desde su punto de vista- así lo explico.
”En relación a la virginidad de María e, incluso, para algunos que aseveran a Jesús como su único hijo, el primogénito, lo cual, no puede sostenerse, cuando textos bíblicos de habla de Santiago, su hermano. Antes de seguir hagamos este análisis. Veamos el sueño de José -el padre de Jesús- según lo revelado. «José, por mandato de Aquel que reina en las alturas, aparezco ante ti para hablarte del hijo que aguarda María, y quien llegará a ser gran luz en el mundo. En él habrá vida y su vida será la luz de la humanidad. Primero vendrá a tu pueblo. Pero ellos casi no lo recibirán. Pero a todos cuantos sepan recibirlo, a todos ellos, revelará que son verdaderos hijos de Dios Padre». Esta versión tampoco se parece a la del evangelista Mateo. En el capítulo 1, versículo 19-25, dice textualmente el escritos sagrado: ”Su marido, José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. Así tenía planeado cuando el ángel del Señor de le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dara a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque el salvara a su pueblo de sus pecados. “Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Seños por medio del profeta: “Ved que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emanuel”, que traducido significa “Dios con nosotros”. Despertado José del sueño, hizo como el ángel el Seños le había mandado, y tomo consigo a su mujer. Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús.” El pasaje en cuestión -siguió Don Genaro- está lleno de “manipulaciones”, bien del propio mateo o quienes copiaron su versión original: la versión aramea se perdió y nunca fue encontrada. Pero si José era justo -se podría esgrimir- ¿Por qué iba a repudiarla en secreto? La justicia en aquellos tiempos se interpretaba como estricto y justo, cumplimiento de la ley. Eso hubiera significado el “divorcio” fulminante y quizás aun la lapidación mortal de María. Segundo problema: si Mateo hubiera consultado a María, difícilmente este se habría atrevido a colocar en labios del ángel el calificativo de “hijo de David” para el esposo de la Señora. Tercero: aceptando que María y José se hubieran encontrado en el periodo de “esponsales”, ¿por qué extrañarse del embarazo si las relaciones sexuales en dicho primera fase estaban bastantes toleradas? Por supuesto, en la versión original no se dice que “el salvara a su pueblo de sus pecados”. El evangelista, como buen judío, suponiendo que hubiese tenido acceso al verdadero texto del mensaje, ignoro la velada semiacusación del ángel al pueblo -el suyo- “que lo aceptara con dificultad”. Por último, respecto a profecías sobre el Mesías y la “virginidad” de su madre, teniendo la consideración de posibles lagunas, manipulaciones y contradicciones, podría estar dentro de una viable posibilidad. Incluso que fueron interpolaciones muy posteriores a la vida de Jesús, para “hacer cuadra” la innecesaria y mística virginidad. Soy hurgador de los años -dijo seriamente Don Genaro- y busque comprender el mundo. Más que la vida, nuestra naturaleza. No soy teólogo. Ni tengo una catedra. Ni tampoco me intereso. Solo he sido buscador de la verdad que esclarezca mi interior. Es algo así como la vasija vacía que en este precario y pasajero mundo debe ser llenada por ti mismo y nadie más. Pero siendo así, desde mí cortó entender, salió esta pregunta: ¿Por qué la iglesia católica y los cristianos actuales, se empeñan en sostener el secundario e intrascendente asunto de la virginidad permanente de María? Lo vital, la consecuencia madre en todo esto -según mi criterio- son los frutos del resultado final: la maravillosa maternidad de la casi niña Señora. ¿Qué otra cosa se puede magnificar? En otras palabras: Jesús o el Hijo Creador Micael de Nebadon. Dando por hecho que la concepción fue de carácter misterioso o divino (en su planificación ulterior a su encarnación, ciertamente, lo fue) ¿Qué importancia encierra que fuera o no virgen, “antes, durante o después” de la gestación? ¿Qué podía ir más allá del maravillo fruto de su vientre? A este dilema religioso otra cosa llamo mi atención. Cuando de joven y por investigación, me instruí en textos bíblicos, capto de inmediato mi interés. Me percate -curiosamente- tanto los exegetas y escrituritas, absurdamente preocupados por la virginidad de maría, lo dieron formado en el relato, pero casi “de pasada”, asentando el suceso, pero relegado a un “segundo plano” siendo, desde mi punto de vista, de especial importancia dentro los protagonistas cuyas vidas contribuyeron a dar un giro vital a la historia: Me refiero a Isabel. Su no menos misteriosa concepción. Todos los textos anuncia su ancianidad y otra cosa sugestiva: su esterilidad. Pareciera no “captaron” el suceso. Si hay un real misterio. Si queremos creer en una “gestación otorgada por los cielos”. Si por mística personal sostenemos la devoción por una concepción, obra y gracias “del espíritu santo”, deberíamos dirigir nuestra mirada más a la persona de Isabel que a María. La casi niña mujer era fértil y joven, en plena época de desarrollo. En cambio el cuerpo de Isabel era ya anciano y deteriorado por los años. El arduo trabajo, sinsabores, desencantos, alegrías y padecimientos que sufriera durante toda su vida. En varias oportunidades estuvo enferma y con distintas debilidades físicas sino aun anímicas. Estaba en su menopausia. Así en todos esos años con su esposo lo habían intentaron, pero jamás quedo en cinta. La crucial y simple pregunta es: ¿cómo quedó embarazada? No me explico no hubiera un tipo de estudió en serio. ¿Es que acaso no merecía una investigación a fondo, al menos, llegar a alguna conclusión? No se le dio considero un nivel de importancia, siendo algo conmovedor -desde un estricto prisma médico- dentro de la historia que relata los evangelios. Es decir, en un orden de cosas, no se la elevo a “categoría” y “grado” como la virginidad de la madre de Jesús. ¿Es que acaso no tuvo excesiva importancia? ¿La imagen de María a los siglos “vendía” más que la de Isabel?. La medicina actual avanzo mucho y se conoce la seminacion artificial, o él bebe de probeta, como inicios de medios distintos de gestación y procreación. Ni siquiera imaginados en esa precaria época. Pero quizás veamos un poco esto en medida avancemos este estudio o enseñanza que se forjo en nuestra conversión. Desde mi personal enfoque, esta anciana judía toda mi vida me resulto algo inquietante.

José Revello
(Fragmentos de: “Mis tardes con Don Genaro”)
Derechos de autor Reservados

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