Poemas de Elva Orozco

Poemas de Elva Orozco

 

LO QUE LOGRA LA DISTANCIA
Y REFUERZA LA TECNOLOGÍA 

Te fuiste hace mucho
pero no lo percibí, no lo había
sentido, fue hasta anoche 
que subiste sin hacer ningún ruido y
me dijiste….YA ME VOY.
Algo paralizó mis sentimientos
y serenamente te dije….
Cuando vuelves???,
NO LO SE ME RESPONDISTE
no sentí nada, ni hice intento de pararme
para recibir tu ADIOS
Te sorprendiste de esa actitud indeferente
y sin palabras me tendiste la mano
la cual indiferente estreche.
Hasta ahorita, no te has reportado (10.46).
y sentí de pronto, el dolor inmenso de tu cambio
de tu proceder.
Lo de anoche fue una farsa que no planee.
el hecho de tu estancia en esta, donde no hubo
“nada para mi”, ni un comentario, ni enseñarme
tantas fotos, ni preguntar cosa alguna de mi vida
en este tiempo sin mirarnos,
el hablarte por teléfono, y contestar…luego te llamo
voy de salida, esperar en vano esa llamada, (fueron tantas veces), que ya ni se, mi corazón herido fue aculando todo eso,
por eso la droga de tu indiferencia me fue paralizando.
y creí inocente, que todo seguiría así,
PERO ES MENTIRA, hoy al ver tu habitación vacía
desbordó la catarata de mi llanto, la coraza de mi manso corazón, se cayó, dejando al descubierto la sangrante herida
que me causo tu partida, y aunque quisiera tapar esa herida.
Ni en todo lo que me resta de vida, lo podré superar.
Te fuiste hace mucho, ¡¡¡ Y NO LO ENTENDÍA!!!.

 

C E N E G A L E S

Me fuí inquiriendo por lo que buscaba, en óxidos y pálidos reflejos.
estaba la confianza más bien lejos siendo harta la medida que distaba.
El viento entre las brechas destilaba
hiriendo la piel que me envolvía,
negra la luz también se estremecía,
y el intervalo más dilata.
¡detente! Si, mi voz dije rompiendo
el callado silencio aventurero.
Mi arrogancia se supo podiosera
por lo que ojo y toda yo estábamos viendo.
Cuando se hizo la aurora bién temprano,
entre dos cenegales me encontraba
en mitad de las dos yo, allí parada
guardando el equilibrio con las manos.
De espiga un cenegal. El otro lodo.
donde la escoria humana se perdía;
la razón reflexiva me impelía
para escoger sin turbación su modo.
No quise vacilar, más tentadora
estaba la visión de la riqueza
y era tanta, y tan amplia su belleza
que se hicieron los segundos horas.
___¡Ven hacia mí!— decía el sol de mieles.
—–¡No lo escuches!…decía el sol de mieles.
—–¡No lo escuches, inclínate a mi lado!—
me dijo el de infortunios habitado
con los betunes de azucares y hieles.
Una lucha feroz se desató en mi alma
y escogí en mi dolor esa tortura,
habiendo en el momento tal hartura
que de entonces acá no encuentro calma.
Untada de ese lodo me defiendo
protegiendo en mi todo su suplicio,
no conozco la paz, soy un silicio.
y es tanto y variado que no entiendo.
Y sola voy de lodo revestida
ventilando, a mi modo esta pobreza
el lodo que me cubre es mi riqueza
y en el mismo me siento renacida.
Mi idea no se mude con el tiempo
ni tentación albergue el alma un día,
no soy feliz, decirlo mentiría,
pero es mi decisión todo mi aliento.

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