Poemas de Silvia Ortiz

Poemas de Silvia Ortiz

 

***

Que fríos son tus besos
en la blanca nostalgia,
me llega tanto frío en
pálpitos celestes,
los huesos en la nieve,
mi encaje entre los campos
arrancan todos blancos
bajo este invierno gris.

Yo porto las banderas
carbón de mirra seca,
las calles en la nieve
a un solo color,
me alcanzan otros bailes
en templos todos fríos
delata alguna pena que
queme en su interior.

La nieve ahora ingresa
tal vez sin más aliento,
y juego a ser la niña
armando más cantatas
que queme y que requeme
la pena del verdor,
los besos son tan fríos,
tan fríos en sus aguas
tejiendo siempre el alma.

A veces yo te beso
y encienden las fogatas,
el frío frío aparta y abraza
tanto aliento que surgen
de este tiempo y mana fuego
y fuego nublando el interior,
ya llevo tanto frío en rastros
que me apartan, y amo
aquí la nieve y el frío frío
que tejen a las plantas,
los árboles vestidos de novias
siempre novias.

Que hermoso es todo esto
que bello el panorama,
santando entre los niños,
mi esposo en su cuidado,
jugar entre la nieve
es de temer un golpe juega
y juega, yo amo cada templo
surgido entre la nieve,
el blanco blanco no hay pinta
quién le iguale.

Aquí cada pisada
le cuesta firme el paso
y todo queda en hielo
pisada al fin la huella,
las botas afiladas
enfundan a los lagos,
colores que se vierten
pena, pena y pena
que cargo por condena
mejor me abrigo yo.

Me hurta tanto el frío,
el frío de los hombres
cabalgan siempre a oscuras
en nieves tan distintas,
en fríos tan perversos,
mis ojos, y mis trajes,
abrigan nieve y nieve
envuelta vivo yo.

Silvia Ortiz Escritora-poeta, EEUU, 01.13.19
Derechos@reservados

 

***

Ahora estoy aquí
y encienden las miradas,
observo vaga luz y
tiembla cada eco,
de prisa y senda torpe
ningún indulto espero,
facturo cada prisa,
fundida habita mi alma.

Ya nada en la ventana,
y cruel es la esperanza,
comparsa entre señores
en piedras de las calles,
querías tanta entrega
y labran suavemente
pillando tulipanes.

Llevémoslas al mar,
con penas irresueltas
cogidos de las manos
tendamos más arbustos,
y en cada verso libre
arrojen llamaradas,
espíritus impropios a poco
a poco duermen.

La brisa ensambla fuerte,
y aleja terca ruido
y fue el pecado ausente
los ojos de tus manos,
no imprimas viento al viento
en tierra firme arroyo,
la miel más pura y sana
escala en el suéter
de rictus olvidados.

Los pasos de mi tierra
no tejen tripulantes,
no juegan a escondidas
las grietas del pasado,
no me hagas caso amado
vulnera el lienzo andante,
contémplame en silencio
que abierta tengo el alma.

No temas a los lirios,
ni imprimas minuteros
que tengan mala tregua,
no busques más enfados
que cercan otros cabos,
la cuerda pesa ahora
dos líneas nos separan,
no ofrezcas manantiales
en caramelos parcos,
rendido está mi cuerpo
al razonable lago.

Silvia Ortiz, 01.17.2019, EE.UU.
Derechos@reservados

 

 

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