Mis tardes con Don Genaro (Fragmentos – 48) / José Revello

José Revello

SOBRE LA NOCHE DE LOS TIEMPOS
El tiempo del no tiempo

Fragmento- 48
El anciano hizo una breve pausa

Don Genaro en el peregrinar de sus años, supo armonizar el trajín material con su solitaria búsqueda. Yo lo conocí en su último tramo corporal, cuando su espíritu había ya experimentado su profunda convicción de la naturaleza y de la vida. Aquellas tardes fueron pura enseñanza. Pero lo genuino -a mi modesto entender- fue el ejemplo de su sencillez, de su comprensión. Por supuesto, conocí gente digna durante mi vida. Pero Don Genaro fue único. Sin desmerecer a nadie, no volví a cruzarme con persona parecido. Nadie me cautivo como la personalidad este anciano. Estoy seguro a pocos escuche con ese esmerado y atención. Fue un encuentro sin retorno. Cosas que me enseño y consejos que acertó a darme, pude afirmarlo durante mi vida. Él había llegado lejos en sus verdades. Lo transmitió. Pero nunca lo impuso. Solo lo sugirió. Lo conto como experiencias de vida. Fue lo único que hizo esas inolvidables tardes que siempre perduraran. Esa tarde, sumido en mis conversaciones, le traslade una de mis tantas inquietudes:
-Don Genaro. ¿Es que algún día sabremos la verdad? ¿Podremos conocer lo que deberíamos saber? lo dijo en este mundo… ¡siento es tanto lo que nos degradan y nos ocultan… ¡
El anciano inundo con su luminosa mirada. No dudo fueron interrogantes que este hombre se planteó por años.
-Mi querido hijo -dijo con dulzura-, lo material es perdurable, pero no eterno. La verdad. La verdad única estará siempre con nosotros. Es lo que mira sin ocultarse, jamás lo perdernos, estará desnuda en la recta final, inalterable hasta fin de los tiempos. Los demás son verdades parciales y mentiras en su opuesto. Lo que encontremos es lo que debemos aprender o saber si lo aprendimos. Lo que debemos vivir en un punto exacto y situación adecuada, pero si nos dirigimos hacia lo correcto. Pero si no miramos. Si no estamos atento, se nos escapa. También lo que iremos dejando. En otro caso verdades parciales o engaños que iremos descubriendo. No todos que cierran los ojos -continuo el notable anciano- están en la oscuridad. No todos que tienen sus ojos abiertos preservan la luz, sino más bien, su propia oscuridad. La oscuridad existe en la mente y se corporiza en la acción. Las tinieblas se dividieron en múltiples factores de la simulación. Pero su causa primera partió de una sola y simple cuestión. Su núcleo es principio único. Pero su diversificación o confusión es acción premeditada, interesada inmediata después creada. Lo crítico es lo que se piensa hacer con ese principio. No podemos renunciar aunque creamos nada tengamos o menos lo merezcamos, esto es el engañoso convencimiento de una mentira. Debemos cuestionar el intelecto y desafiar la perspectiva, luego tener convicción. Después la investigación, el estudio de la información que nos guie y ayude a comprender. No sabrás toda la verdad. Pues la verdad es parcialidad de una consecuencia sostenible y relativa a su realidad. Pero será lo necesario para superarte. Las cosas que no sabes por ocultamiento jamás quedan inconclusas, sino postergadas. Las oportunidades son planos que tienden infinitos. Pero la verdad legítima, “la causa-centro-primera” jamás nos abandona. La hallaremos en los mundos externos y lejanos en que estemos. Sera maestro y consuelo; será sorpresa, claridad y decisión. Somos parte de ella y ella parte nuestra en función coordinada. Somos madre e hijo; padre y tierra; cielo y más allá, infinito. El mal y la oscuridad, si por ahí sufre su inclinación. Pero todo eso unificado en la corteza infinitesimal del átomo original que nos vio nacer. Nada allí está contaminado. Nada sufre ni tiene necesidad. Ahí somos y estamos, en su gran privacidad. La verdad de épocas y situaciones oscuras y engañosas, como aprendizaje, pueden desvirtuar, desviar y ocultar. Pero debes saber posees el poder de definirlo y decretarlo: “bendigo la verdad en esta situación, quiero se manifieste y sea visible a mis ojos, para yo poder verla”. Eso no se detiene. No hay poder oculto que lo impida. Viene de altas esferas su orden. Veras la verdad que parece afectarte. Porque eres ser viviente en continua supremacía. Sale del uno con la verdad. Es la verdad unísono con el Espíritu. Nada ni nadie lo altera ni lo modifica. Solo que a veces el hombre lo olvida. Y eso hijo mío, bien quisiera siempre lo recuerdes…”

(Fragmentos de: “Mis tardes con Don Genaro”
Derechos de autor Reservados

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