Fragmentos de 89: “Mis tardes con Don Genaro” / José Revello

José Revello

SOBRE LA NOCHE DE LOS TIEMPOS.
El tiempo del no tiempo

Fragmento- 89

HISTORIA DEL PRINCIPE PLANETARIO
(La rebelión de lucifer)

“Ciertamente, -continuo Don Genaro- hubo solo un árbol, soberana planta originaria de Edencia, cuyos mágicos frutos sostenían su inmortalidad los seres sistémicos venidos a la tierra. El segundo, como muchos pasajes bíblicos, es pura retórica. Cultismos que encubren sinfín de experiencias humanas no interpretadas, por otro lado, descifrable y comprensible por la confusión sufrida por los primitivos habitantes. El de la vida -prosiguió- en cambio no es un mito, era un Árbol (una superplanta nutricional) que almacena energías del espacio y constituía un antídoto contra los factores que provocan la senectud. Susfrutos actuaban en cierta manera como bacteria de acumuladores superquimicos, un “coctel” realmente vivificador liberando la fuerza prolongadora de la vida del universo. Esta sustentación, sin embargo, era inamisible a los humanos evolucionados del planeta. Solo los cien miembros del Estado Mayor de Caligastia y sus cien humanos asociados y modificados, como fue explicado, podían beneficiarse de la magnífica propiedad de inmortalidad del Árbol de la Vida. Y aquí podríamos argumentar, adivinar o sospechar, el porqué de aquella tentación bíblica: “… y se comieseis de este fruto seréis como dioses”. Pero sigamos. Tras la mítica llegada de Adan y Eva a nuestro mundo, la noticia se expandió y miles de humanos se dirigieron a la península edénica aceptando las doctrinas de Van y Amadon. Ni bien llegaron, al despertar Adan y Eva a esta forma humana, fueron asegurados por el decano de los Melchizedeks del cuidado del planeta y prestaron el protocolar juramente de fidelidad y dado la precaria situación del mundo, fue de especial importancia. Y a continuación fueron proclamados guías soberanos de Urantia por Van que a partir de ser momento, declino la autoridad que había ostentado durante 163.000 mil años, en espera de la definitiva decisión del referido consejo de los Melchizedeks.
-¿Qué fue entonces de Caligastia y sus seguidores? -pregunte siguiendo el hilo del relato.
-Siguieron leales a Lucifer, intrigando a cualquier precio y por consecuencia Caligastia, ya desinteresado del mundo, -utilizando terminología puramente humana- supo ser “astuto como una serpiente”, hurgando un siniestro y meticuloso plan que al cabo, perjudico más gravemente las primitivas tribus autóctonas, siendo irreversible para la tierra: la inocente pero trágica caída de la pareja de Adán y Eva. Pero será necesario seguir los acontecimientos para comprender un poco este enigma…
Don Genaro se tomó un respiro. Tomamos agua y aproveche para seguir mis apuntes. Después de mover las articulaciones -cintura, cuello y brazos- de su cuerpo, “acomodando las bisagras” como decía, se cuadró en el banco e incansable -eso debo reconocerlo- reanudo la curiosa historia.
“En sus primeros cuatro días, los Hijos Materiales tomaron pleno conocimientos del mundo. Inspeccionaron el Jardín, contemplaron las vastas extensiones de aquellas fértiles tierras, celebraron su llegada con los habitantes de Edén, y por primera vez, hicieron ver que las mujeres eran necesarias en el control y los cuidados del planeta. En su quinto día de actividad, organizaron un tribal gobierno provisional de administración que debía funcionar hasta el momento que los Melchizedeks abandonase la tierra. El sexto día lo destinaron a inspeccionar los tipos de hombres y seres vivos, así como la fauna y naturaleza animal. Y le séptimo, en cierta medida, lo consagraron al descanso, después de haber captado la realidad del mundo que les fuera encomendado. Pero fue a lo largo de este séptimo día -continuo el noble anciano- cuando se produjo una primera conmoción que puso a la pareja en estado de alerta. La bella luminosidad natural azulada-violeta que irradiaban, la majestad de sus cuerpos y sus dulces modales, provoco en los humanos que habitaban el Jardín un venéreo sentimiento de reverencia y adoración, y esto para nada era la intención. La pareja se dirigió a las cautivas multitudes reunidas. Y mostrándoles el templo de piedra del Padre Universal les dijeron: “Dirigíos hacia el emblema material de la presencia invisible del Padre e inclinaos, adorando Aquel que nos ha creado. Que este acto se la promesa de vuestro corazón de que no caeréis en la tentación de rendir culto a otro que no sea a Dios”. En este caso se refería a no cometer el error de rendirles cultos de adoración a ellos mismos, ya que la pareja actuaba como seres iguales a los humanos. Una frase -reflexionó el culto anciano- que por otro lado algo nos parece familiar: “no tendrás otras imágenes que no sea tu Dios”. Hay sin duda varias similitudes con los textos bíblicos incluso, dentro de otros relacionados con distintas religiones del mundo, sin olvidar los textos más antiguos conservados por la humanidad…
-Don Genaro -expuse ante la singular historia- quinto, sexto y séptimo día ¿tendría algo que ver con la creación bíblica de los seis días?
Don Genaro permaneció unos segundos en silencio. Tal vez pensando sobre el particular o quizás buscando sintetizar su respuesta.
-Sin duda -respondió el anciano- si se analiza con atención las similitudes existen. El relato del antiguo testamente yo considero data de mucho tiempo después de la época de Moisés, el dirigente judío que estimo, a esta instancia, nunca enseño a su pueblo una historia tan distorsionada como la que llego a la época actual. De hecho él había presentado a los israelitas un relato simple y condesando de la creación, encaminado a aumentar la reverencia al Padre Universal: en este caso, el Señor Dios de Israel tal y como Moisés lo denomino. En sus primeras enseñanzas, Moisés evito remontarse a la época de Adán y Eva. Como instructor de los hebreos -continúo- aquella antigua historia de los Hijos Materiales, por su evidente desinformación, fueron íntimamente asociadas a la Creación. Actualmente en el mundo la ciencia reconoce la existencia de una civilización “preadánica” que no encaja con lo expuesto en el Génesis y en el que (a causa de su distorsión) Adán y Eva aparecen como “los primeros Padres”. Los editores ulteriores sabiendo el espinoso terreno del significado del Génesis, en su afán de eliminar de los textos bíblicos cualquier alusión a los asuntos humanos anteriores a Adán cometieron, sin embargo, un error que pone de manifiesto la existencia de dicha manipulación…
-¿Un error? -interrumpí- La biblia según muchos dicen es un libro sagrado inspirado por Dios.
-La voluntad de la especie humana- respondió con tranquilidad- no siempre puede coincidir con la voluntad Divina. No olvides poseemos el maravilloso don del libre albedrío y bien podemos equivocarnos, o cuando menos, confundirnos”
-Entiendo bien cuanto dice Don Genaro. Pero -insistí intrigado- ¿Cuál fue el error?

(Fragmentos de: “Mis tardes con Don Genaro”
Derechos de autor Reservados

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