Poemas de Silvia Ortiz

Poemas de Silvia Ortiz

 

YO TAMBIÉN HE PADECIDO

Yo también he padecido y
he visto festejar enfados,
destruir los sueños 
en el terror de la puerta,
me he cobijado sin tiempo
en sombras de cada golpe,
les he pedido consuelo.

He visto pasar las noches,
una a una se han dormido,
el terror en la oscuridad,
suplicios y más suplicios,
me han acercado navajas,
yo también he padecido,
y no me vengas con cuentos.

Yo también la he pasado negro,
de ausente vistieron las horas,
ni una sola llamada, ni un solo
te quiero en las sombras,
los duendes bajo mi lecho,
sandeces y más demonios
es la epopeya vivida,
quebrada en el interior,
dolida hasta los huesos,
hundida sin más remedio,
postrada en la soledad
esa que da más tinieblas.

Y fui tentada al olvido,
fui quemada en la hoguera,
desgarraron mis templos,
y amándote tanto y tanto
me arrojaron al barro,
al barro que me has dolido,
y fui la burla de los que
apuestan sabuesos,
fui lamento en la vereda de ayer,
fui cemento sobre los ojos rotos.

Yo también he padecido,
el mal albergó en mi pena
el taladro abatió la hiedra
y fue el llamado Cristo
el circundante de apoyo,
el de los clavos en masa
y yo en el piso inerte.

Yo también he padecido
en el paso extraño que dan
los hombres en culpa y fue la Cruz
la discreta trayectoria que no pudieron
matarme …dos veces no se mata
a quién de vida murió y fui ensalsada
siempre en la pira del silencio
fui la hoja seca y el camino de las pecas
en mi espalda …la espalda
de mi propia espalda…fui silencio
mordido.

Silvia Ortiz Escritora-poeta, EEUU, 03.14.2019

 

Si muero mañana…por la mañana

Y si muero mañana por la mañana
en esta sobriedad de los lamentos,
en este tiempo de torcaza y fusil
y de conciencia torpe y acelerada,
la piel de los pigmentos provista
de pecas, provista y desprovista
de gemidos y encuentros perplejos
en ojos ya pacíficos a la luz y terror.

Retornos mundanos de huellas
y de incienso verde malva en
muebles viejos y nuevas políticas
de siniestro misticismo,
ancestros en el Colca sobre el iPad
desmenuzado de niños y canicas
jugando a ser válvula fértil
de los que ya quebrada llevan su alma.

Qué tal si te quedas como viento
de mis ojos partidos, idos y violentados
en la sociedad humana enfermiza
del ayer y los de hoy…ya se fueron
departieron la impotencia
de querer cambiar la luna,
caminar de nuestro vuelo en pisadas
vanas con espíritu celeste.

Y si muero mañana como destierro ciego
y desdentado como pierna a pierna
tripulada en fusil hostil hermano,
soy yo la que parte en este día
en que invoco el nombre de los hombres
muertos en ausente sorbo de justicia plena.

Yo la que repara el crujir en almíbar y
su espalda, su lengua en su machete,
su figura etérea, su frente pulcra e ilimitada,
su inocencia rabia en bailes
de incruento lloriqueo,
anda déjame morir contigo
compañero de tragedias,
colega de los versos muertos.

Déjenme morir mañana
ante la ceguera externa del partir
rosáceo donde ya no se tornan
ásperas tragedias y lo blanco
es blanco y gris en cometas turbos,
y qué tal si muero mañana
recostada a la pira de saberte
fuerte enrocado y no servil
ni candilete de escopeta vana.

Y si muero mañana y sonríes para mí
en este el último trago reservado
para el último suspiro de beberte
lentamente en esa última gota de agua
en ese rio seco del que jamás
pudimos desterrar los odios
y desventuras rapaces
devoradores de oro…pie deshecho
…boca seca.
y si muero mañana, por la mañana.

Silvia Ortiz, EE.UU. 07.03.2019, 
Derechos@reservados

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