Poemas de NGǪC LÊ NINH / Traducción: Alicia Minjarez Ramírez

Poemas de NGǪC LÊ NINH
 
 
UNIT 1.
SUEÑO PERDIDO
 
La noche no concilió el sueño por el río que transitaba.
¿Hacia dónde vagaba el alma de las olas?
Escucho la graba y la arena reencarnar en otra vida.
¡Río perdido! Sollozo y rompo los sueños.
 
Somnolienta noche por el bosque moribundo.
El espíritu de los árboles sacudela menguante bruma,
perseguido por fantasmas que acechan.
¡El bosque se ha ido! En coma me desplomo.
 
Ávida noche para dormircon famélicos animales,
hambre de verdes bosques, de ríos y arroyos secos.
Hambre de una estación viva en el cielo y la tierra marchita.
Los seres habitan el traicionerocañón del anochecer.
 
La noche dejó de dormir, especies marinas consumaron su sueño,
con los ojos bien abiertosme miraron y condenaron:
“ustedes mismos causan incontables catástrofes”;
angustiada y triste, la tierra se queda huérfana.
 
Anhelabaacallarse la noche junto a la sedienta nube para respirar.
Miles y miles de estrellas se extinguieron entre cenizas.
¿Podría la biosfera existir después de la explosión?
El cielo sufre; la humareda empolva el ojo del tiempo.
 
 
 
POESÍA DE APERTURA
 
Esta noche palabra por palabra
se arrastra en papiros, asfixiándose.
Yace la poesía como si se estuviera muriendo.
¿Cómo será nuestra vida?
 
Tiempo de apertura glamorosa,
la gente ganaba dinero en abundancia.
¿Quién podría entender la poesía de apertura?
Solo yo – tu sabes.
 
En la corriente de vida, hacia atrás y hacia adelante,
muchos se preocupan por enriquecerse,
otros se preocupan por quedarse sin hogar,
muchos se estafan entre sí.
 
Me acuesto escuchando el dolor
de soldados que murieron
en altas colinas y valles profundos,
nadie sabía de sus tumbas.
 
Me recuesto y percibo el hambre y el frío,
en la guerra de destrucción,
rompiendo en separación,
despeñando dolor en pacíficos días.
 
Aún tiemblan las heridas,
la enemistad no se ha agotado;
abrumado el ojo del tiempo
difumina el odio viejo – en nuevos amigos.
 
Llorando por soldados caídos,
por madres cuyos cabellos se vuelven blancos por la espera.
Llorando por aquellos que dirigen otros países,
llorando con el mar profundo.
 
Queridos ojos azules, negros y marrones,
distintos colores de piel, diferentes idiomas,
oremos juntos
para no hacer una guerra más.
No siembres más pecados
en árida superficie,
no permitas que mueran los brotes verdes
ante el temblor de hojas y ramas del árbol.
 
 
 
Traducción: Alicia Minjarez Ramírez

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