Roberto García de Mesa (España)

Roberto García de Mesa  (España)

Roberto García de Mesa (Tenerife, España, 1973) es poeta, director de escena, dramaturgo, dramaturgista, performer, ensayista, filólogo, narrador, comisario de exposiciones, artista visual y músico. Es licenciado en Derecho y en Filología Hispánica y Doctor en Filología Hispánica. Ha publicado más de cincuenta libros de poesía, teatro, narrativa breve, ensayo, conversaciones y ediciones críticas. Textos suyos han sido traducidos a varias lenguas. Ha publicado en revistas de diez países. Ha montado más de una docena de sus piezas y performances. Dirige su propia compañía de teatro.

País

Te fijas en el brillo dorado de
un vaso en un local de ginebra.
Permites que ocurra.
Los focos te sacuden y
te desplomas sobre la mesa de cristal.
Eres bastante
menos,
pero alcanzas el nivel de excelencia.
Te dejas amar por
la revolución silenciosa
y un lugar entre las sombras.
Llegas por la puerta de atrás,
te conduces por el laberinto
y la distancia entre tú y tú es
soportable.
Al menos, por unos segundos.
Antes de decir lo que piensas
y titularte
en la academia de los olvidados.
Y es que perteneces a un maldito país
en un mágico lugar.
Rebelde
atado a un color,
un color entre millones de estrellas,
un color reconocible que te masturba
durante un puñado de horas.
Y es que la crisis sugirió este deseo,
el de los que navegan por la madrugada
a través de ese algo llamado
futuro,
en el que no todos participan,
en el que algunos testigos fantasean con
esclavizar el pensamiento y
diseñar los orgasmos de una sociedad.
Y nos olvidamos, tal vez, por unas horas.
Y es que no sé…
algo resuena
o algo
se apaga
o sobrevive,
con la melodía que siempre aparece,
con su orquesta imperfecta,
con los arreglos que hacen
los que tienen
la experiencia de otras vidas
en esta,
los que llevan un principio
de incertidumbre
clavado
en las ojeras.

 

Teatro de

El teatro de las cajas de cartón, de los contenedores de basura, de las horas olvidadas, el teatro del papel higiénico, el teatro de los que quedaron atrapados en las cenizas de sus enemigos, el que pierde, el de los estrellados, el teatro de las humillaciones, de la gloria y lo extraño, el teatro del silencio, de la política y del sueño, el teatro de la libertad, de los mortales, de los decadentes, de los místicos que dejaron de serlo, el teatro de los pájaros que muerden, el pornoteatro, el teatro de la oratoria en las profundidades del mar, el teatro que ha abandonado el teatro por voluntad propia, el teatro de las esquinas, de los raros, de los que están fuera, de los que tanto me gustan, el teatro del placer exacto, de las máscaras interiores, el teatro que me abraza, el que me hace el amor muy despacio, el teatro que necesita de la fuerza y no de los personajes, del instante de fuerza y de la fragilidad de espíritu, el teatro del olvido, el que te dice ámame despacio aunque te sienta deprisa, el teatro de las razones, el teatro de las inquietudes, el teatro de un instante decisivo, de la sorpresa o de los asaltos dolorosos y eternos.

***

1
Sonríe bajo la mirada atenta del frío. Desnuda el cuerpo de cada palabra y atrévete a deformar su respiración, a crear un nuevo rostro para las cosas inútiles. Describe cómo transitas por la cuerda floja. Deja, entonces, que el aire te deforme, que te dibuje como una caricatura de lo que fuiste. Permite que alguien respire tu aliento y pide morir dignamente, grafiteado por el dios que elijas ser.

6
El silencio redondea las palabras. O simplemente las escupe.

9
Un inmenso teatro donde recrear el alma de las cosas, donde pintar las coordenadas, su ascenso y decadencia, donde los conflictos se entrelazan con el caos de los pensamientos en carrera, donde cada imagen es fruto de una emoción precisa y sagrada.

15
El amor es ciego, a ratos. Y cuando deja de serlo, duelen los ojos.

24
El tiempo es poesía maltratada.

25
Abrir todas las ventanas. Que el aire pase, sí, que pase. Que se siente sobre tus muslos y te abrace.

26
Con las manos atadas también sé disparar al vacío.

29
Buscar la belleza como si fuera nuestro camino a casa. Con esa desesperación, con esa intensidad, con ese amor, con la ternura indispensable y el idealismo necesario, con la sensación de no saber, de sorprendernos con el dolor, con la fiesta de la vida, con los errores y aciertos, con la convicción de que, aunque no regresemos verdaderamente, tal vez podamos llegar.

31
Yo prefiero una vida infinitamente corta.

37
La velocidad y el deseo. El color con el que se mire. La intensidad. Sobrevivir a todo ello o compartir el fin. Fuego en el corazón, agua en los ojos, aire en la sangre, tierra en los labios.

39
Detesto los límites del hielo. Yo nací para quemarme.

42
La vida es un coro de nostalgias pasadas y futuras.

De Superficie de contacto, 2017.

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