Fragmento de: “Similitudes del tiempo” / José Revello

José Revello

SI VOLVIERA EL TIEMPO ATRÁS

Te fui perdiendo, casi sin verlo, y ahora eres lejanía. Más lejos de mi sentir dolorido. Sí, es verdad, tarde comprendí tu mundo casi mágico, que creía ingenuo, inocente, pero que brotaba, reclamaba, fluía y no miraba, no captaba tu sentir, desprendido sin dobleces, como ahora que tarde mis ojos vieron la luminosidad de tu mirada. Pero ciego y loco en el placer pasional de nuestros cuerpos que, con ardor también dabas, mis ojos cerrados nunca se abrieron.
Si volviera el tiempo atrás.
A esos días y comprensivo abrazarte, fuerte, meterte dentro mío, darte un amor más profundo, cautivarte y dejar que me cautives, saber de tu esencia, y más decirte ¡perdón por no descubrirte!.
Si. Si volviera el tiempo atrás.
Quizás eso me aliviaría; darte mi gratitud. Tu cuerpo en otros cuerpos fogosos remplace. ¡Pero si yo te veía!¡Pero como redimir un amor perdido¡ te deje ir torpemente y merezco tu silencio. Tampoco me castigo por eso. Sabes de mis sentimientos. Me culpo por no haber sido tuyo en tu bella sintonía, no pensar de otra manera. Pero yo venía con mi historia. Como dije tu cuerpo en otros cuerpos busque, remplace la pasión friccional del gozo que solo queda lo pasajero. Pero ¡si otro amor como el tuyo es hallar una gota de roció en el campo¡ Puede venir pero no cercano como otras cosas. Te quise mucho y lo sabes. A mi manera y como supe, fui leal. Pero no lo adecuado ni lo suficiente. Eso lo sé. Nada tengo contra ti ni siquiera podría si quisiera. Eres buena y bella mujer, sensible, siempre bien con todos. ¡Hay si el latir de tu corazón en mi pecho perdí¡
Han pasado varios años.
Fui sabiendo no me odiabas, que algo preguntabas de mí, que deseabas que me cuiden y encuentre mi verdadero amor, si quizás fuera la gota donde un poco mi hice querer.
Los caminos se abrieron. Se bifurcaron a otros espacios. La vida jamás se detiene. Era lo justo. Los recuerdos quedan, lo bueno y lo olvidado. Supe cosas se dijeron. Las lenguas estiradas hablaron., opinaron creyendo saber, criticaron sin entender. Otra parte de la historia. Al menos para mí. Pero, sea por desidia, mala intención, celos, descaro, pero quizás por buen concebir, a tus oídos llego mi tardío sentir. Y supe en su viaje tu pensar. Fue un mensaje. Quisiste llegara puntual a mis oídos. Lo guardara en mi corazón. La brisa de mágicas palabras fueron su respuesta: “No querías mi pena. Sino tiempo de compensación. Dijiste anhelas este bien y vele por días más dichosos, sea mejor comprendido en otro amor, recordándonos seamos feliz, allá lejos porque así son los encuentros. Porque algo que de alguna forma fue bueno, cierta luminosidad queda en el tiempo”.
¡Gran Dios si revolvieron cosas dormidas, otras dolidas, otras fueron liberación!
Ahora se solo el amor de los amores son capaces de pronunciar palabras llenas de contenido. Lo sabias. Me conocías más a fondo de lo que hubiera imaginado. Supiste calaría su efecto, que iba a entenderlo. Los días cambiaría el rumbo de mi apreciar. El paso del tiempo lejos de ti, pero sin sufrirte. Otros serían los silencios. Más frescos, más abiertos. Pero dijiste esa verdad: “así son los encuentros”. Los secretos de la vida. Eso al menos creo ahora, no pude asimilarlo de otra forma.
Si bien no volvimos como pareja, nos encontramos, supimos hablarnos, abrimos capítulos y escribimos sus epílogos.
Seis años después de llegarme esa semblanza tuya, te comunique mi boda con mi ahora otro amor, el que siempre deseaste tuviera y mi corazón dejara venir. Deseándolo sin dudarlo, pero con compresivo apoyo de mi ahora mujer, puse a vos y tu reciente marido entre los invitados. Y fue justo por esos días cuando trajín tenía planificando mi casamiento, cuando emocionada anunciaste venia tu primer hijo. Fue genuina alegría. Pero otra vez me sorprendiste. Si una vez más. Y pediste que si aceptaba, y así me compañera, que te gustaría fuera su padrino. Tú pareja y padre de tu hijo lo respeto sin mayor problema. Fue alegría y asombro. Hubo quien dijo esa frase de las calles: “donde hubo fuego cenizas quedan”. Quizás algo de verdad tenga. Pero depende de cómo lo mires, del fondo de tu sentir y tu decisión. Y supimos de algún modo fue revuelo. Ciertas lenguas criticaron sin comprender nuestro acierto. Más, en nuestro interior sentimos distintos y lo clarificamos. Supimos si bien esta frase puede tener asidero, según lo pienses, también quedar en la nada o puede ser cambiada. “Donde fuego hubo, pueden volar las cenizas y quedar una verdadera amistad”. Nosotros apostamos por esa segunda variante. La más humana, si cabe. Vino en silencios que de algún moco tendremos, pero sin ocultar los afectos. Y de pronto fue revelación: ¡Había podido volver el tiempo atrás¡ ¡Lo había conseguido ¡no quizás en el sentido que mi amor pasado hubiese querido. Los caminos se cruzaron tejiendo otra historia, a nuestras maneras juntas, pero por caminos distintos: La que debíamos vivir en los sabios años de un mundo lleno de acertijos.

(Fragmento de: “Similitudes del tiempo”)
Derechos de autor reservados

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