Poemas de Silvia Ortiz

Poemas de Silvia Ortiz

 

***

Amado hombre de mi calma,
dueño de perdones
y disculpas que atropellan
cada franja inagotable de mi paz,
amada vida que me estrujas,
y que inspiras en este último
portal de vieja tarde,
Amado tiempo de chirridos
en los años y en los pasos
te hice dueño de las sombras
y de besos escondidos
ante el hurto de la noche,
Amado tiempo de batallas y
los pisos bajo el tirón de piedras
que arrojaron testarudos ofertorios,
minados campos ¡oh nostalgias
que se adhieren al tatuado cetro
de adjetivos más hirientes,
Amado mío te hice dueño,
como tiempo de inquietudes
y entre versos que sostienen
anaqueles de escritorios,
turbias aguas, hoy te escribo,
y escribo porque duele
el abandono de paredes
con relatos repetibles.
Amadas sombras remolinos
de los gritos que escondimos
y apretamos tantos vientos,
llantos solitarios que desprecio,
cabalgatas infrahumanas,
!ay malditas sombras!
!ay amadas sombras abrigadas
en la manta incendiaria del invierno!,
mirra, fuego, lluvia ondulada
como boca desdentada de silencios,
silencio que me llamas
y convocas como ojos
de recuerdos.

Silvia Ortiz, 08.28.2019, Virginia, USA

 

***

!Ay aguijón
que bien me dueles!
extirpas dócilmente
el fervor de los cansados
en favor de los postrados,
aquellos tontos bien de alma
y nuda, nuda espalda.

Aquí me tienes
en la ruina total
de los sentidos,
me tienes en el bosque
cauteloso de este valle,
y en los mares y en las franjas
de la oscuridad de nueva senda,
y te observo y es muda
la palabra en aguijón.

!Ay, amor ya no me
duelas tanto,
ya me llevas,
ya me arropas
en valijas viejas e
incendiarias de tormentos,
anda ven, muestra esa tu daga,
da la cara que ya llevo
el silencio de las sombras
soportables.

!Ay aguijón!
!ay alma de mi alma!
dueles tanto con tu abrazo
curador de escarlatas,
¡qué tal el cajón de la cosecha!
¡qué tal la nada que hoy llevas!
nada trunca el madero,
nada se ha quedado ahí en las aguas,
las aguas de este sepulturero,
y confiado amigo.

Anda, ven, arremete otra vez
que la fuente que me porta
es pura piedra,
y en las pecas que acaricias
diariamente…va mi espalda,
¡ay aguijón, no dispongas
de estos tiempos!
este juego impenetrable
el mejor de los postores!

!Ay aguijón!,
!ay, sí que dueles aguijón
!sí que dueles!
dueles el total de los dolores,
los dolores que durmieron en mi boca,
y la esencia vital que yo traía duele,
duele la palma de mis manos,
y es cruel el desliz de saberte
amado …y nula calma.

Silvia Ortiz, USA. 09. 02.19,
Derechos@reservados.

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