Cristián Marcelo Sánchez (Costa Rica)

Cristián Marcelo Sánchez                          (Costa Rica)

 
Cristián Marcelo Sánchez (San José, 1970) Licenciado en Lingüística y Literatura por la Universidad Nacional. Perteneció al taller literario del Café Cultural “Francisco Zúñiga Díaz”, del que fue director de las publicaciones Semblanza, Frondas y Biblioteca del Café (1989-1996). Ha sido incluido en Voces tatuadas (Crónica de la poesía costarricense 1970-2004); en Poesía del encuentro (2011) y en la antología Voces de la poesía costarricense El eco de la memoria (2018). Ha publicado Todo es lo mismo y no es lo mismo (1994), Entre dos oscuridades (1996), Fragmentos Fantasmas (2000), Corriente subterránea (2012), Fábulas de un poeta que lee en un teatro vacío esperando que sus lectores nazcan del polvo de las butacas (2014), Grado Cero (2015), Grimorio del emperador amarillo (2017), Cuaderno de alucinaciones (2018), Escafandra (2020) y Las esferas de memoria (ensayo, 2004).
 
 
Poeta enamorado de Emily Dickison escribe soneto a la manera toscana
 
Dulcemente regresas, aroma claro, desnudez luminosa.
Regresas, corazón abierto. Te quedas quieta.
Sonríes, pequeña fiera. Y al mirarte solo sé una verdad sola.
No importa lo que piensen los otros,
no importa que amen cadáveres y podredumbre.
Regresas dulcemente. Iluminas la fijeza,
Sombra acuática, lejanía desierta.
Intangible regresas y todo se derrama.
Todo húmedo y amoroso fluye.
El mundo es más limpio y brillante, cuando regresas.
No importa si la muerte pone trampas,
si la vida se esconde en máscaras y anuncios.
Si el vómito de los otros inunda antologías.
Si el cielo arde en saetas y osarios.
Regresas dulcemente, enamorada de arenas,
De puertos, de montañas.
Sola verdad del amor, oráculo de Delfos.
 
Fábulas de un poeta que lee en un teatro vacío esperando que sus lectores nazcan del polvo de las butacas (2014)
 
 
 
XXX
 
Los árboles, las calles,
las calles, las nubes,
−la memoria escarba las raicillas del dolor−.
Los amigos viejos
y los viejos amigos
en mi cráneo se reúnen
como imágenes rotas.
Todo se acerca o desaparece,
se aleja o tropieza,
−figuras larguísimas−,
que ascienden en humaredas
y forman nubes,
calles,
árboles fantasmas.
Todo en mi cráneo,
en mi lóbulo frontal,
en mi sempiterno hueso oblicuo,
se mezcla,
se iguala,
se confunde
como zoológico sangriento.
 
Grado Cero (2015)
 
 
 
OTRO VERANO, EL MISMO VERANO
 
Y hasta la misma pluma
con que escribo por último se troncha.
César Vallejo
Este calor hiere, dulcemente quema,
sabe que toda memoria es polvo,
nosotros también somos polvo,
polvareda seca,
sucia y leve.
Quema tristemente este calor
—lo sientes—, todo se ennegrece
como luz,
osamenta o mediodía.
Nosotros también nos quemamos,
nos herimos.
No hay piedad.
No hay misericordia,
solo el placer de corromperlo todo,
como el calor corrompe los cuerpos,
las frutas,
el luto.
Este calor quema, dulcemente hiere,
como el beso que se da
y nunca regresa.
 
Grimorio del emperador amarillo (2017)

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