Poemas de Emna Codepi

 
Poemas de Emna Codepi
 
 
 
PINTAR EN EL LIENZO DE MI CORAZÓN
 
Quiero pintar en el lienzo de mi corazón
la inspiración que llena mi vida
de sentimientos encontrados
cuando al rozar los pinceles,
trementinas, oleos, acuarelas
mis manos repasan trazos curvilíneos
soportes planos
donde pueda impregnar mi mundo,
mis sueños y esperanzas.
Quizá en obras inmortales deje plasmada
mi vida para siempre,
noches en vela, amaneceres
y atardeceres llenos de colores.
El artista no duerme, se desvela,
aunque sus ojos físicamente cerrados
en su mente permanecen abiertos
como lámparas del deseo.
Rayos lumínicos de inspiración
dibujando, creando, plasmando
sus próximos trazos de la obra.
Quiero pintar, pintar y pintar,
teñirte en el bastidor de mi vida
y morir dibujando tus besos
en el lienzo de mi corazón.
 
 
 
SUEÑO DE LA VIDA—-EL ENEMIGO UNIVERSAL
 
Cerraron sus ojos,
manos y mente
cuarenta días y cuarenta noches
y el mundo convertido
en pesadilla sin fin
tendidos en el suelo
flotaban sin vida los cuerpos
como presa apetecida
a los afilados dientes
de los hambrientos cuervos.
 
Se esfumaron en silencio
nuestros padres y abuelos
hermanos, amigos y vecinos
sin poder despedirlos, dar el adiós
y en su duelo acompañar los deudos.
Desde el lejano balcón
de solitarias casas
batimos blancos pañuelos
oramos en silencio
implorando al cielo
la pandemia cese,
se aquiete el océano
 
El invisible enemigo
flotaba en el ambiente
donde todos cubiertos
dejamos a un lado los besos.
Perdimos los abrazos,
los apretones de mano
olvidamos las caricias
y los bellos momentos
por temor a ser embestidos
por el hostil adverso.
Todos fuimos agredidos:
ricos, pobres, blancos, negros
letrados, analfabetas,
citadinos, campesinos
elegantes o feos,
patronos y obreros.
 
Fue un enemigo oculto
demostrando al mundo
su poder guerrero
sin fusiles, sin balas, sin pertrechos,
sin metralletas arrodilló al violento
y humilló al más fuerte
cambiando en villanos de guerra
sus poderosos armamentos
por agua, alcohol, jabón
gel y mascarilla aséptica.
 
Esta horrible guerra
no fue ganada en batalla
de tropas, militares,
escuadrón o pelotones;
Se combatió en la sala de un hospital
suplicando al héroe de bata blanca
un minuto de respiración artificial
para volver con vida a los amados seres.
 
Al siguiente día
del horrendo sueño
vimos el mundo
respirar sonriendo,
los árboles más verdes
oxigenaban vida
y danzaba limpio
el hermoso ambiente.
Las aguas de mares, lagos y ríos
estaban cristalinas
como perlas vírgenes.
La fauna feliz desfilaba
por el hermoso bosque
sin temor a temibles manos
de cazador hambriento.
El cielo con claridad brillaba
al respirar limpieza y pureza.
Escuché a lo lejos una dulce voz
que decía sonriendo:
“valió la pena este sacrificio incierto
porque así la tierra
miles y miles de años seguirá viviendo”
 
Pasando días, semanas y meses
desperté del verdadero sueño
y todo, todo en el mundo era diferente.
 
 
 

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