Fernando Chelle (Uruguay)

 
Fernando Chelle (Uruguay)
 
Fernando Chelle, es un escritor de Uruguay. Autor de los libros: Poesía de los pájaros pintados (2013); Curso general de lectoescritura y corrección de estilo (2014); El cuento fantástico en el Río de la Plata (2015); Muelles de la palabra (2015); Las otras realidades de la ficción (2016); El cuento latinoamericano en el siglo XX (2016); SPAM (2017); Las flores del tiempo (2018); Cadencias que el aire dilata en la sombra (2018); Palabra en el tiempo (2019) y Algo así como un misterio (2020).
Premio Nacional de Ensayo Literario (2017 y 2019); Libro de Oro de la Literatura Colombiana (2019); Premio Internacional Sacra Leal de Poesía (2019); Premio a la Excelencia en Periodismo Cultural (2018); Premio Internacional a la Investigación Ana María Agüero Melnyczuk (2018); Premio Internacional de Poesía Caños Dorados (2017).
Sus poemas, ensayos y críticas literarias se han publicado en revistas, periódicos y portales literarios de más de treinta países. Parte de su obra ha sido traducida al alemán, al árabe, al catalán, al chino, al griego, al inglés, al italiano, al japonés, al portugués y al uzbeko.
 
 
Variaciones del instante
 
Aunque no sepa de este llamado de palabras,
de esta resurrección apócrifa de roídas imágenes
con la que reconstruyo la vida que más quiero
¡Qué fácil has venido
a mi voz, y en qué instante!
Me recuerdas, verso mío,
que todo es lo mismo y no,
que estas madreselvas del jardín,
en flor, como en el tango, y
tupidas, como en las rimas,
son, en cambio, las de la vida.
Son otras y las mismas,
porque es igual y otra la pared
y yo también soy otro siendo el mismo.
Están bajo ese eterno cielo
con su luna, su estrella y su misterio.
¡Qué fácil has venido a recordarme, verso mío!
que todo es lo mismo y no…
 
 
 
Arrepentimiento
 
Lo confieso,
he asesinado mariposas.
Solía salir junto a mi hermano
cuando el sol calcinaba la siesta
armado de una rama,
cuanto más frondosa mejor.
El día, que caía
cuesta abajo
a morir en el río
se fragmentaba en mariposas
las había amarillas
naranjas en su mayoría
y otras
que parecían tener un reloj entre las alas.
Venían volando por la claridad
esquivando invisibles
como si supieran
de la existencia del gigante
que las esperaba.
Venían zigzagueando
su tiempo de serpentina
regalando su frágil belleza
sin prever
la precipitación de rama
de naturaleza violentada.
Venían con el sol de las chicharras
en su baile arrítmico y silencioso
a morir a plena luz
en lúdico asesinato.
¡Qué pena da confesarlo!
he asesinado mariposas
he sido un vil soldado
que levantó sus armas
contra la belleza.
 
 
 
En estos días
 
En el antiguo andamio de la lengua
en el aire, sonando sola, se soporta la palabra
lo demás es el encierro
del hombre el necesario yugo
que la somete
el imperioso triunfo a la memoria
donde descansa la literatura.
Más allá del papel y la anquilosada tradición
de las pantallas y las conservadoras resistencias
lo inaprensible de esta vida canta.
Así que, nada de perros del hortelano
ni de volver con la frente marchita,
porque, cual la generación de los hombres
así la de las hojas,
en estos días
digitales.
 

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