Fragmento- 423: EL TERCER AUTOOTORGAMIENTO / José Revello

 
José Revello
 
Fragmento- 423
EL TERCER AUTOOTORGAMIENTO
 
Los años sistemicos fueron pasando. La incomensurable gestación de la vida seguía su curzo cuidado por el amor de las soberanías. Pero siempre en tal diversidad surgen los problemas también previsibles. El consejo supremo de Salvington acababa de considerar la solicitud de los Portadores de Vida en el planeta 217 del sistema 87, de la constelación 61 en el sentido de que se enviara la ayuda de un Hijo Material. Este lejano planeta –prosiguio cauto Don Genaro- estaba ubicado en un sistema de mundos habitados donde otro Soberano del Sistema se había separado y descarriado de la normalidad, la segunda rebelion estallada en Nebadon hasta ese momento. Sin embargo, a pedido de Micael se postergó la acción relativa a la solicitud de los Portadores de Vida de este planeta, hasta que fuera considerada y juzgada por Emanuel. Éste fue un procedimiento irregular y se recuerda en el sistema de Uversa, Salvington y toda Nebadon que anticiparon algo fuera de lo común estaba por ocurrir. No tuvieron que esperar demasiado. Micael, el Hijo Creador, otra vez, sorpresivamente delegó su mado y dirección del universo en manos de Emanuel, confiando, al mismo tiempo, el mando de todas las fuerzas celestiales a Gabriel. Habiendo dispuesto su responsabilidad administrativa se despidió del Espíritu Materno del Universo y desapareció al instante del campo de despacho de Salvington, precisamente, como lo había hecho en las otras dos ocasiones previas. Como era de esperarse, al tercer día desde este acontecimiento apareció -se “materializo”- en el mundo sede central del sistema 87 de la constelación 61, un extraño y muy desconocido Hijo Material acompañado por un seconafín así acreditado por los Ancianos de los Días de Uversa y certificado por Emanuel de Salvington. Inmediatamente el Soberano del Sistema interino ante ese mandato inapelable, nombró a este misterioso Hijo Material como Príncipe Planetario interino del mundo 217, e inmediatamente los Altísimos de la constelación 61, confirmaron esta designación. De este modo este Hijo Material único y sin antecedentes previos, comenzó su riesgosa y difícil tarea en un mundo en plena rebelión y en total cuarentena ubicado en un sistema sitiado y aislado, sin comunicación con el universo exterior. Trabajando a solas y a riesgo personal, durante una generación de tiempo planetario, encauso su gobierno. Despues de pacientes actitudes y acciones, este compasivo y misterioso Hijo Material de urgencia logró conseguir, finalmente, la claridad y reclamación del incumplido Príncipe Planetario y su entero séquito y presenció la restauración del planeta al servicio de la ley del Paraíso, tal como estaba establecida en los universos locales. A su debido tiempo llegaron un Hijo y una Hija Materiales a este mundo ahora fortalecido y redimido, y después de haber sido nombrados como gobernantes planetarios visibles, el Príncipe Planetario transitorio o de urgencia, ya cumplida su ardua mision, se despidió de sus entidadeds, desapareciendo súbitamente al mediodía de un cierto dia. Al tercer día como había antes ocurrido, Micael de Nebadon volvió a aparecer en su lugar acostumbrado en Salvington. Muy pronto las transmisiones del superuniverso difundieron la cuarta proclamación de los Ancianos de los Días, anunciando el avance ulterior de la soberanía de Micael en Nebadon. Seria dificultoso relatar la paciencia inconmensurable, fuerza de carácter y pericia con la cual este Hijo Material se enfrentó a las espinosas situaciones de este confuso y convulcionado planeta.
Don Genaro hizo una pausa. Luego comento aquello.
-Se podría razonar esta misión casi concuerda con la que tuvo que cumplir en nuestro mundo también aislado y sublevado. Sin embargo lo sucedido, por múltiples causas, fue lo más trágico de que se tenga memoria. Se reconoce en toda Nebadon que su séptima misión de autootorgamiento fue el más cruento y peligroso jamás enfrentado por Micael. Parece ser no padecido incluso por otros multiples Hijos Creadores, quedando Micael de Nebadon en los verdaderos anales historicos sobre miles de otros remotos autootorgamientos universales. Pero ¿Por qué ocurrio? ¿Qué causo su decisión? Es cierto en la tierra se registró una sublevacion de su príncipe planetario. Pero no justificaba una intervención directa de Micael. Estaban vigilantes y con plena autoridad entidades de una jerarquía para resolver su dilema. De hecho la inmediata destitución Caligastia y la toma de poder de un Principe Planetario sustituto que enfrentara la situación interna del planeta. Con esto se esclarece que para cumplir su última misión en semejanza a sus criaturas, ni falta hacia su encarnacion en nuestro mundo. Cientos de miles planetas habitados por bajas razas evolutivas y menos conflictuados, existían en su universo. Nadie nunca hubiese cuestionado su último autootorgarmiento fuera en cualquiera de estos mundos. Pero esa no fue su voluntad. En un ajustado analisis se podria sugerir una clave: Lucifer. Pero aun asi y todo no se justificaba su encarnacion. Su rebelión se produjo y arrastro un enorme sistema y no en un simple y minúsculo planeta. Por lo tanto como Hijo Creador, más que su ausencia, era por demás importante su presencia en su creacion enmarcado en tumultos y con miles de entidades de distintas categorías y jerarquías en peligro de desertar de sus filas. La situación se torno muy delicada para toda Uversa y Nebadon. Entonces ¿que tenia que ver nuestro planeta? Pero algo muy extraño motivo su decisión, siendo uno sus grandes misterios. Tiempo abra quizás -dentro de nuestro limitado conocimiento- de buscar hurgar en su increíble historia. Pero ahora sigamos. La reclamación de este mundo aislado –continuó el noble anciano- es uno de los capítulos más hermosamente conmovedores en los anales de la salvación de Nebadon. A fines de esta benéfica misión, toda Nebadon comprendió por qué su amado gobernante elegía embarcarse en arriesgados autootorgamientos a semejanza de alguna orden subordinada de seres inteligentes. Los autootorgamientos de Micael, como Hijo Melquisedek, luego como Hijo Lanonandek y como Hijo Material son por igual misteriosos y desafían toda explicacion. En cada caso apareció repentinamente y como individuo plenamente desarrollado del grupo de autootorgamiento. Su misterio quizás jamás sera plenamente conocido excepto por los que tienen acceso directo al círculo interior de los inmensos registros en la sagrada esfera de Sonarington. Nunca más desde su maravilloso autootorgamiento como Príncipe Planetario de un mundo en aislamiento, han caído los Hijos o Hijas Materiales de Nebadon en tentación de quejarse de sus asignaciones o encontrar falla en dificultades de sus misiones planetarias. Por siempre los Hijos Materiales saben que en la presencia del Hijo Creador del universo de Nebadon, cuentan con un soberano inmensamente comprensivo y amigo abierto y compasivo con alguien que “ha sido probado y comprobado en todos los aspectos imaginables”, así como ellos mismos también deben ser probados. Micael fue un sabio maestro en un ejemplo grandioso y abnegado de esa sumicion a la vida de sus criaturas. Cada una de estas misiones fue seguida por una edad de servicio en aumento y mayor amor entre inteligencias celestiales de origen universal, mientras que cada era de sucesivos autootorgamiento, se caracterizó por avance y mejora en los métodos de administración universal y todas las técnicas de gobierno. Desde este autootorgamiento ningún Hijo o Hija Material jamás se ha unido con conocimiento de causa a una rebelión contra Micael de Nebadon. Ellos le aman y respetan con devoción para rechazarlo conscientemente. Tan sólo a través de hábiles argucias han llegado los Adanes de tiempos recientes, a ser desviados por tipos más elevados de personalidades rebeldes. Sin embargo hasta ese entonces, nadie en todo el sistema conocía quizás ni siquiera Micael, la tierra como planeta conflictuado. Un punto lejano en el espacio continúo. Un mundo minúsculo y ordinario. Pero nadie pudo “imaginarse” su siniestra historia. Como de pronto se vio envuelto Micael de Nebadon en su tremenda y oscura cruzada. Todavía nada había pasado. Las señales no habian llegado. Aun faltaban varios años estándar. La fatídica rebelión de Lucifer aun no había comenzado.
 
(Fragmentos de: “Mis tardes con Don Genaro”
Derechos de autor Reservados

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