LIMA LA SEÑORIAL / Poema de Silvia Ortiz

 
Poema de Silvia Ortiz
 
 
LIMA LA SEÑORIAL
 
Y no doblegaste tu estirpe,
tu leña, la alforja de arrumacos
le puso precio a tus calles,
tu cuerpo y el paso a paso
de un niño, y fue talante Neruda,
fue la casta insustancial de bohemia
y te dije adiós en ese entrecejo y la tarde,
en esa humedad del bolsillo,
De qué color es el amor si en esa
sombría calle se me ha extraviado tu rostro
se ve inflamada la aurora, esquiva
y demoledora aflicción, se hizo obra la ausencia, se fue mi Lima bonita, el roedor fueron otros, la encrucijada maldita
de creerse superior, se nos fue negada la alcoba, la oscuridad en la piel del frío abraza,
y deja café en la dermis, deja el palpito temeroso de un asedio pueblerino.
 
La golondrina en su nido, la escala mortuoria
de un pueblo hostil que camina lento, nadie los vio esa tarde frente a un coctel de plegarias,
y fueron mis ojos viejos el descenso de los otros, los que nutrieron sus cuerpos, los postrados de verdad en el rictus de la oreja.
Ay, mi señorial Lima de amores, quizás seas ya doncella en el poniente crucial, quizás te retuvieron manjares de la coima, y te olvidaste de tus hijos, ellos que poco comieron,
ellos que nada obtuvieron de la fuente bautismal, los hombres portan sombreros en la estirpe de cada poeta vivo, anda madre mía, patria mía no me dejes con tanto bravo gerundio, ellos se vistieron de blanco, como el Misti en su quesillo, los teatreros del manto impuro limeño, al derrotero mandaron la democracia en su “choro”.
Doblegaste campesinos, las tragedias en tu mesa, la palabra es desigual, y la piara de tu lecho son grilletes, son festejos de la propia Lima, la luna de mi costa, de la sierra y de mi selva resistida mientras la noche azul caía sobre el mundo, bajo el otro circular ventanal, la fiesta irracional callejera, el cerro vestido de tul y tu mi Lima-Lima mutilados los recuerdos, “achorados” van vistiendo.
 
Como moneda se encendía un pedazo de sol,
y entre mis manos te recordaba con el alma apretada de tristeza que bien ya conoces, entonces, ¿dónde estabas?, ¿Entre qué genes?, ¿Diciendo qué palabras? se vendrá todo el amor de golpe, y cuando me sienta triste, y lejano habrá caído el crepúsculo, y yo como perro herido rodare a tus pies mi capa, como alejaste la sombra, corriendo, borrando cada retrato, cada palabra incendiada.
 
Silvia Ortiz Escritora-poeta, 10.13.21, USA.

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