Ni en el Tíbet ni en Camboya / Poema de Miladis Hernandez Acosta

 
Poema de Miladis Hernandez Acosta
 
 
Ni en el Tíbet ni en Camboya
 
Ni en el surco de aldea correctiva
De insectos o casillas de mis dolores.
Tengo mis propias doctrinas y un calabazar
De flores hermafroditas y armazones
De cosas o cicatrices pegadas en los remos cuando espero
Que las cosas ocurran en ese tramo consentido
Oraciones o paja de miel silvestre para no descalcificarme
Ser más puro como flores que se adhieren
Sobre losas resbaladizas del patio o de esa montaña
Que subo para hallar al monje que viaja por el río
Con verdad corpulenta y huesos descalcificados
Como los míos transitando por ese otro río donde
Navegaron los vietnamitas con serpientes de águas dulces
Como esas que encuentro en el panal de zánganos rojos
En isla caribeña donde escucho: nada niña en plato llano.
A lo lejos están los bárbaros y yo me escandalizo
Por las dobles apariciones del libro que en el Tíbet descubro
Para lograr que un moribundo desaparezca
Sin importarme las razones del hilo que se va cortando.
Yo hehecho esa vigília con cruces y azul metileno
Para luego arrepentirme por pedir que una vida se apague
O las gentes cambien los rumbos concebidos.
Después que el moribundo alcanza la paz que trae la muerte
U otras reencarnaciones por no decir estados de putrefacciones
Como yo me he pasado por conveniencias
De un lado a otro como el muerto según el monje
Con uñas duras en forma de hueso
Vuelve a nacer
Sin saberlo.
 
(DEL LIBRO  “La niebla del paraíso” )
 

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