Daniel PIXIADES ( Canada) / Traducción: Alicia Minjarez Ramírez

Daniel PIXIADES (Canada)
 
Nacido en 1931 en Slovak. Se desempeñó como maestro en una escuela pública y escribió cuentos y poesía para niños y adultos. Publicó libros de poesía en idiomas: serbio y eslovaco. Actualmente Daniel vive en Thunder Bay, Ontario, Canadá.
Hay más sobre él en su sitio web:
 
 
LARGA HISTORIA SOBRE LAS PEQUEÑAS COSAS
 
Hablo mucho sobre aquella época,
alojados en tres pavorosos sillones
y tres cuadros sin enmarcar,
en la tormenta de mi mente calcinada,
en mi sótano.
 
Para incrementar las cosas pequeñas
con un verso, en el cual tu pasado y el mío
serán sepultados.
 
Debería suspender un pensamiento
sobre el rayo de sol,
rara vez dirigido de esta manera
para evitar la oscuridad
en el refugio del poeta,
en mi morada.
 
Lo digo desde hace años
sobre tiempos apilados
uno encima de los otros,
en el mundo y en la figura de Don Quijote
sobre el escritorio, en mi sótano.
Acrecentando desmesuradamente las cosas pequeñas
con una palabra,
una palabra enunciada rápidamente y sin aliento,
tan vívido en sus intenciones,
como para dar la vuelta al mundo,
hacerme caminar en dirección opuesta
y predicar el evangelio;
una nueva, muy nueva religión para todos.
 
Aquí en el nido de las diminutas cosas,
donde sangra el claro cielo.
 
 
 
OLIVOS
 
Aquí en el nudo de pensamientos
y en fusión de todo lo que vive.
Aquí en el surco arado,
profundo hasta los huesos
habitan los olivos.
 
Percibo la presencia de una raíz de larga vida
y soy como un niño
dormido en el pecho
mirando el rostro
de quien me alimenta.
 
Advierto como crezco en mi aliento.
en el canto, las prisas,
sobre un árbol eterno de níveo pájaro;
por encima del ave
y un cielo sonriente.
Bajo la luz
el agua cristalina hasta el fondo.
Un desamparado vaso colmado de lágrimas
al fruto del mañana.
¡Para vivir aquí y ser sombrío!
Presiento un dolor en el suelo
me supera con sus plantas,
se multiplica
como se sigue narrando
y la fertilización es imparable,
se enferma, se recupera y brilla.
 
Tratando de escapar de la espuma de un mar sin nombre.
Aquí donde nadie puede dormir verdaderamente.
 
 
 
HOMBRE
 
Me convertí en un hombre, ¡hurra!
Pero nadie encuentra mi nombre
en el yermo río al final del verano.
 
Alguien que me llame, que me recuerde
en la rápida ascensión del sol;
para hablar en el viento,
en la nube de arena, para aparecer
y usarse con sal.
 
Para sangrar de la misma manera que yo…
Me convertí en un hombre, una especie de llanto
no explicado en diccionarios del mundo;
turgente en el bien y en una pizca al final
para ser conocido.
¿Hasta qué punto fluyo hacia mi primer surco?
 
Me convertí en un hombre,
mi polvo no debe ser mencionado
en temporada de lluvias venideras.
 
 
 
PRADERA
 
El sol se extendiende sobre la hierba seca,
-¡es la vida!
Aquí, en las cuchillas de la realidad,
reina la riqueza
y todo el mundo busca sus propias riquezas.
Aquí:
donde el aullido de lobos de la pradera
aran un último surco,
donde imperan los inviernos,
donde los veranos son una risa
sin ver la suerte,
sin la virtud de preguntarse
(Si el último dios será leal al
desmesurado crecimiento de lo sobrevivido)
y eso es pecado.
Aquí en el estrecho contacto con la hierba
como si fuera una risa
de la tierra y los deseos de todos,
no es un horror.
Parece que estamos angustiados
en la inmensidad de la hierba y el trigo,
como si trataran de apoderarse
de nuestras voces y silencios el uno del otro.
En realidad todo lo que quieren es ayudar,
gotas de nuestra sangre y la de alguien más.
Mira, las distancias me están llamando,
como si fuera un esclavo
aquí y en todas partes,
porque estoy por un sueño
de mi país y de mis padres.
Anhelo una estrella, solo una
y las semillas sembradas por el sol.
Aquí, desde donde puedes moverte
en dirección de una visión,
sentir y sanar la herida;
en los próximos días
todo será arado.
Aquí, en medio de la luz y de la oscuridad,
¡Nos desplazamos hombro con hombro
en el campo extranjero!
 
 
A LOS HOMBRES
 
Me uno a ti, ¡tierra salvaje del hombre!
En los templos soy un santo, derrochador de deseos,
falta el brazo de la estatua.
Alimento la vista a un ojo perforado,
dispongo de la luz del día
para fortalecer espíritus rotos
y poseerlos,
y colocarlos
en el fondo de la cruz del arco iris
y en las órbitas de las estrellas,
para ser, para existir.
 
Debería construir nidos, hacerlos vocales.
Debería descender como un rocío, dormir y soñar.
Debería cantar en ellos.
Debería seguir el vuelo de grillos entre las ramas.
 
Debería contar vidas, examinar la corteza.
 
Debería observar las arrugas del tiempo
en todas las aguas.
 
Me apresuro hacia ustedes, ¡hombres!
¡No debería llegar tarde!
 
 
 
Traducción: Alicia Minjarez Ramírez
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