VIAJE AL MAR DE LA CHINA – El rostro perdido del tiempo / José Revello

 

José Revello

José Revello

 

 

VIAJE AL MAR DE LA CHINA

El rostro perdido del tiempo

 

Fragmento-24

(La lengua colgante)

 

“De pronto de la parte inferior de la obertura comenzó a salir y a desplazarse recto y plano hacia afuera una gruesa plataforma de piedra. Tendría dos metros cuadrados y quince centímetros de espesor. En acto reflejo me aferre al escalón. Con un áspero ruido -quebrando el lúgubre silencio- se deslizo a lo largo, pasó la altura de la escalera, a cinco centímetros de distancia hasta topar el lado opuesta y se detuvo. Mientras ocurría su parte delantera se chanfleo empalmando la forma circular de la pared. No salía de mi estupor. Un mecanismo posibilito el surgimiento de la “lengua” colgante. Pese haber revisado el perímetro, no había distinguido su ensamble, como los pétalos que ocultaron la esfera de cristal. Debía levantar mi pie para subirme. Pero cauto seguí esa posición. La plataforma formo un imprevisto puente. ¿Por qué ceso el enigmático “desplazamiento”? ¿Por su salida? Este empalme quedo atravesado entre escalera y plataforma. La cosa seguía en sospechosa calma. La abertura era estrecha e incómoda. Podía introducirme los metros iniciales. El punto era su recodo. ¿Seguía por allí el túnel? Quedaba entrar o renunciar y largarme de aquellos interiores. Mi honda fascinación se impuso. Saque un pie del escalón y lo pose sobre la plataforma. Su dimensión seria el siguiente: Dos metros y medio de largo casi llegando a la parte opuesta de la pared, por dos metros de ancho. Un recoveco sujeto a mi observación. La escalera quedo anulada. La loza impedía el ingreso a la “tráquea”, pero salió de lo oculto no se detectaba. Pero la “lamina oscura” no pasaba desapercibida quien por allí bajase lo detectaba. Me vino a la memoria las antiguas construcciones fueron diseñados con falsos pasadizos para desorientar a posibles intrusos. La idea me sacudió. ¿Sería un paso en falso? Esa construcción tenía miles de años y por cierto cabía esa posibilidad. Por otro lado, el pozo también podría resultar fallido. Este ofrecía el ingreso más directo y seguro. En cambio la abertura lo complicaba. Lo medite unos instantes. De seguir mi sentido común indicaría la vía franca: la escalera. Tal vez ahí radicaba la clave. Me halle impedido de seguir adelante. El túnel no ofrecía fácil ingreso indicando lo contrario: No descender por allí. La escalera era lo directo, pero por cierto se alejaba ostensiblemente de la entrada…

Por otro lado, contando mi escaso tiempo, no convenía salir tarde por los cerrados cercos selváticos, era peligroso. Aunque el extraño magnetismo de esos interiores me tenía subyugado, atrapado. El pasadizo me intrigo ¿Por qué se abrió cerca de la entrada? ¡¡De pronto sucedio algo dentro el túnel que en parte disipo mis grandes incertidumbres…!!” “

 

 

(Fragmentos de: “Viaje al interior de un mundo extraño”)

Derechos de autor Reservados

 

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