Fragmentos de 235: “Mis tardes con Don Genaro” / José Revello

José Revello

LA NOCHE DE LOS TIEMPOS.
HISTORIA DE LA ETERNIDAD. (Formación decimal astronómica)
CUADRO DE LA EPOCA HISTORICA

La historia de Micael. (Su misteriosa llegada a la tierra)
Cuadro de Galilea.

Fragmento 235

“A kilómetro y medio de la margen izquierda del Jordán, al oeste de la desembocaduras de dos ríos menores (quizás el Zaje y el Masudiya) y en la mitad el exuberante vega, descubrimos otro núcleo humano de apenas 300 metros de longitud, con pequeñas casas cubicas, tan negras como las del supuesto Cafarnaúm (o Nahúm como se conoció en aquella época). ¿Se trataba de Bet Saida? La “casa de los pescadores” -traducción de Bet Sadia- Allí, de acuerdo con las citas de los evangelios, se habían registrado algunos de los prodigios del Rabí de Galilea. Lamentablemente, ni los arqueólogos ni los estudiosos cristianos se han puesto de acuerdo sobre la verdadera ubicación de la villa o poblado en que habían nacido Andrés, Simón Pedro y Felipe. Por otro lado, al parecer, el hogar de Juan y Santiago de Zebedeo se hallaba en un lugar llamado “Saidan”. Nuestra confusión fue completa al verificar que, sobre una colina situada a unos tras kilómetros al norte-muy cerca del Jordán- se erguía otro asentimiento, notablemente superior al existente en la costa, en que brillaban al sol una serie de blancas y airosas construcciones, entre las que se destacaba una especie de palacio fortificado. Quizás esta última ciudad, edificada sobre un promontorio de 30 metros de altura y de paredes escarpadas, era la mítica Bet Sadia Julia, mencionada por Yosef Ben Matatiahu (más conocido como Flavio Josefo) en su libro, “Guerra de los Judíos” (3, 10, 7). En dicho libro. el general e historiador judío romanizado asegura que, antes de desembocar en el lago, el Jordán pasa junto a la ciudad de nombre de Julias. Pero, en este caso, ¿cómo interpretar el nombre de Bet Saidan o “casa de los pescadores”?. Si se trataba de un pueblo habitado por pescadores lo más lógico es que se hallara a orillas del mar de Galilea y no a tres kilómetros tierra adentro y él lo lado de una loma. La solución elemental, llegaría horas más tarde. Saidan era en nombre popular y abreviado de Bet Sadia -en realidad un barrio pesquero de Nahúm- que nada tenía que ver con Bet Sadia Julias , construida por Filipo muy cerca del Jordán y a poco más de 16 estadios (unos 3 kilómetros) de “saidan”. Este segundo núcleo costero disponía también de un pequeño puerto, formado por un espigón que arrancaba perpendicular a la línea del literal, adentrándose a 200 metros en el lago y girando después, en ángulo recto, en dirección noroeste. A unos cinco kilómetros del Jordán -en un paraje denominado hoy Jirbert A-Diqa- nacía otra interesante construcción: una acequia de dos metros de anchura cuyos muros habían sido excavados en la roca viga, en una extensión de 16 kilómetros. A lo largo de esta importante obra se alineaba un sinfín de granjas y molinos. En las cinco secciones siguientes -hasta el extremo sur del lago- contabilizamos ocho núcleos humanos de cierta relevancia la mayoría junto a las aguas- y una infinidad de pequeñas concentraciones de chozas y alquerías, diseminadas por los cerros. A unos 8 kilómetros de la desembocadura del Jordán, casi en el “ecuador” del lago, un rio mediana entidad se precipitaba entre los busque y barrancas, dividiendo aquel sector oriental de la costa en dos grandes mitades. El trazado del rio era muy similar que aparecía en nuestros mapas, proporcionados por el servicio Cartográfico del Ejercito Israelí. Probablemente se trataba del Samak. Esto nos ayudó a identificar, aunque fuera providencialmente, algunas de las poblaciones. Así, de norte a sur, creímos localizar la milenarias ciudades de Kefar Aqbiya, Kursi (también conocida como Gerasa). Ein Gafra, Susita o Hipos (una de las más pobladas). EnGev y Kefar.Zemaj, entre otras. En total, a lo largo del litoral este, contando el de la supuesta Bet Saidan, sumamos siete puertos. Al sur de la sección “Galilea-2” relativamente cerca de la zona pantanosa del ángulo noreste, se asentaba el primero y más septentrional del estos ochos nucleos: una reconocida concentración de casitas de terrados ocres, podían ser el origen de pueblito árabe, desaparecido en 1967, que recibe el nombre de Dugat o Duqa. (El pueblo de Dugat fue conocido en la antigüedad como Kefar-Agbiya, del periodo del segundo templo, aunque la cerámica encontrada en la zona hacer pensar a los expertos que pudo ser fundada mucho antes. Se trataba, lo tanto, de una de las poblaciones más antiguas del mar de Tiberiades. En el siglo VI d. J.C., un judío vecino del lugar visito los baños de Hamat Gader, haciendo una donativo pata la construcción de una sinagoga. Como señal de agradecimientos, ele mosaico del suelo der las ala aparece el nombre de “Kiros (señor) Patrik, de Kefar Aqhiya”). Aquel villorio, como la mayoría, parecía vivir de la pesca y la agricultura. Disponía de un embarcadero de 100 metros de longitud, rematado por un arco que se dirigía hacia el norte. El radar estableció la anchura del terraplén, en su base, en cinco metros. La enseñada, con una profundidad de cuatro metros, daba refugio a media docena de embarcaciones de mayor eslora que las que pululaban por el lago. Era muy posible que se tratase de barcos más pesados, destinados quizás al transporte de mercancías en general. Desde Kefar Aqbiya, el mar ganaba terreno, formando una descrita bahía de 2 kilómetros de longitud. Pues bien, en el centro del suave entrante, sobre una pequeña colina natural de 20 metros de altura, de descubrió una curiosa construcción: algo parecido a uno torre-fortaleza circular, con un segundo muro -también circular- en su interior. El diámetro de la muralla exterior era de 68 metros. El del interior alcanzaba los 50. La considerable obra, con muros de 3,5 metros de espesor y entre 2 y 3 metros de altura. Parecía ser que había sido construido en el tiempo del primer templo y con fines puramente defensivos, como un eslabón más de la cadena de fortificaciones judías que vigilaban los caminos del este. (Además del estrecho y polvoriento sendero que descendía desde el norte, circunvalando el litoral, aquella fregion del Kennereth se veía favorecida por una espléndida calzada romana que, procedente de Seythopolis, en el sur, sorteaba montes y vaguadas, pasando junto a varias de las ciudades (¿Hipos y Gerasa?) y al pie del mismo de la torre-fortaleza circular perdiéndose en dirección noreste). Esta calzada romana discurría entonces a un nivel superior al de la carretera que bordea el lago en la actualidad. Mojones y tramos de la misma pueden contemplarse hoy en los alrededores dell kibutz en Ein-Guey, así como en los campos que rodena las ruinas del milenaria Kursi

José Revello
(Fragmentos de: “Mis tardes con Don Genaro”)
Derechos de autor Reservados

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