Víctor Coral (Peru)

Víctor Coral (Peru)

 

Víctor Coral (Lima, 1968). Ha publicado los poemarios Luz de Limbo (2001, 2005), Cielo Estrellado (2004), Parabellum, (2008), Poseía (2011), tvpr (2014) y Acróstico Deleuziano (Lima, Ciudad de México, 2019). Tiene dos novelas publicadas: Rito de Paso (2006) y Migraciones (2009), y una inédita, Diario de una Venganza. Poemas, artículos y ensayos suyos han sido publicados en Letras Libres; Hueso Húmero; Luvina; Periódico de Poesía y otros. Tiene dos poemarios inéditos.

 

Ritmo

Apretar el lapicero contra la hoja;
Dejar que fluya su punta.
Apretar de nuevo,
Dejar signos solos sin sentido.
—respira, respira
Roe el ritmo roto del poema—
Apretar los pensamientos con silencios.
Conjurar los silencios con nada.
Que el lienzo mate de mi mente,
Mate los errores del deseo.
—respira, respira
Roe el ritmo raudo del poema—
En el espejo de la habitación
Veo mi sombra afanada sobre el papel.
La tinta líquida fluye, fluye…
¿Voy a preocuparme así de las palabras?
Las palabras huyen hacia adentro
Se hacen uno con el flujo de mi sangre.
—Respira, respira
Roe el ritmo roto del poema—

—De la serie “Advaita”. (Argentina. Buenos Aires Poetry Magazine, junio del 2020).

 

Poesía:

estuve buscando un camino y me encontré contigo
No me ayudaste en nada
es más
me diste siempre problemas
Me dirás: ¿y el reconocimiento?
Y yo te diré:
(con miedo a que me dejes)
te detesto, y cuando no lo hago, vivo.

 

Curriculum Vitae

—Amaneció: fui un vencejo sin alas
admirando la luz a través de sus párpados traslúcidos.
(1968-1975)

—A media mañana levanté vuelo
estuve orgulloso de mi visión panorámica de todo.
(1976-1982)

—Por la tarde comprendí la muerte
lloré la violenta desaparición de las cosas y los seres.
(1983-1999)

—Durante el ocaso
como una paca-paca
aprendí a amar las formas oscuras los presagios.
(2000-2018)

—Ahora en plena noche
añoro aquella luz tengo los párpados negros y pesados
los sueños la deslumbrante realidad virtual
son sólo visiones borrosas.
(2019- )

 

BALADA METAFÍSICA DEL VASO CON CHICHA

Estaba solo en la cocina (o eso creo).
Quería servirme un vaso con chicha morada.
Tomé la jarra helada y un vaso corriente.
Pero el vaso escapó de mi mano
cuando estaba vertiendo,
golpeó el borde del lavabo
y, luego de dar dos rebotes contra el piso,
quedó trémulo a mis pies.

Sí, antes de reventar en toscas esquirlas,
durante setenta veces siete centésimas
el vaso osciló en toda su estructura;
incluso el aire,
media pulgada a su alrededor, onduló
como cuando ondula sobre la carretera caliente.

Pero este vaso, como la chicha morada,
estaba helado, lo juro.

Helado como el hueco morado de mi corazón.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s