Ronald Bonilla (San José Costa Rica, 1951)

Ronald Bonilla                                               (San José Costa Rica, 1951)

 

Premio Magón de Cultura 2015, Premio Nacional de literatura en poesía 2001. Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán en poesía 2001-2002. Premio Una Palabra en poesía 2013. Ha publicado en poesía: Las manos de amar, Viento dentro, Consignas en la piedra, Soñar de frente, Un día contra el asedio, Porque el tiempo no tiene sombra, A instancias de tu piel, La ciega certeza, Después de soñarte, Sed de otras piedras, Apuntes para un grafiti, Hoja de afiliación y otros clichés, El libro del (buen) amor, Los últimos cuervos, Recurso de amparo, Cabos sueltos, Antología poética. Es coautor del Manifiesto trascendentalista y poesía de sus autores (1977) Está incluido en múltiples antologías nacionales y foráneas. Su poesía ha sido traducida al inglés, catalán, italiano, portugués, japonés y coreano. Es fundador y coordinador del Grupo Literario Poiesis y de sus talleres. Es Presidente de la Editorial Poiesis. Fue Presidente de la Asociación de Autores de C. R. y directivo de la Editorial Costa Rica. Fue uno de los coordinadores del taller del Círculo de Poetas Costarricenses. En prensa, Tiempo sin sombra, Obra en marcha N° 1. EUNED.

 

SER INFINITIVO

Ver, oír, palpar, quizá sangrar.
Reír, llorar, adelgazarse, quizá volver.
Dormir, soñar y peinarme, quizá envejecer.
Volverse uno de espaldas,
trancar la soledad con más de ti.
Esperar, auscultar, quizá cantar,
entorpecer la voluntad, acarrear la fe,
manejar el estrés,
desintoxicarme de ciudad.
Acaso ser el soberano de los azules imposibles.
Caer y doblegar la ansiedad y levantarse,
Poner los nudillos en el rostro de alguien
o besar y besar
hasta que se te suban los espasmos.
Amanecer, anochecer, ser uno más:
un camino difícil de sesgar.
Ser tan solo infeliz o reír a carcajadas,
granjearse la amistad de los ausentes,
arremolinarse, conceder, ser
ese desconocido, un extranjero pobre,
un Caín arrepentido, un guerrero miedoso,
un sabio desmemoriado, un comediante inocuo,
el trágico burlado, la servidumbre entera
de una mansión ya desolada,
uno más del ejército de los desempleados,
ser o no ser, sino estadística,
actor a la deriva, poeta inédito,
ratón de biblioteca,
voyeurista empedernido
o travesti pudoroso.

Callar, decir la misa,
volver a piropearte,
bajar por tus cabellos,
morir en tu cintura,
desafiar en fin la gravedad, ser ese grave,
ese sombrero,
ese oscuro que no sabe adónde irá,
quizá la luz que transgrediste
para unirme con la sed de tus dos labios.
Mírame, ríñeme,
no me deseches. Se oclusiva
y verosímil, esperándome.
No exhibas la tristeza sino la transparencia,
la del vino, la del cielo,
la llave que nos lleva a la lujuria.
Amar, amar… quizá sangrar.

De libro RECURSO DE AMPARO, EUNED 2019

 

RECURSO DE AMPARO

Vengo a interponer, señor,
este recurso.
Hace noches y días,
en los solsticios y equinoccios,
cuando el viento ulula por entre las paredes
y desde los marasmos
que se devuelven en poniente,
cuando la luna sangra inesperada
y el sol se hace un ovillo inquieto
que no podemos mirar,
en el eclipse, ante el abismo,
y cuando tomamos un libro
para leer los versos que dejara olvidados
un caminante en el destierro,
cuando platicamos con animales pequeños
que visitan el jardín
o que aprisionamos
en nuestras cerradas viviendas,
hace tiempos, lo digo,
cuando las estaciones
se cansan de reiterar sus costumbres,
y cuando llueve sobre los ventanales
que miran la indigencia de las calles
al pie de las montañas,
por donde no pasa siquiera el borracho
de la esquina.
Hace, como digo, señor Juez,
ante tanta soledad
y tanta algarabía de los desconocidos,
que me pienso en poemas y poemas,
que no escapo a la metáfora indudable,
que invento símiles
que dan vuelta y vuelta al llavín de la locura,
que fabulo y confabulo, improviso,
invento el quicio, el resquicio y los rescoldos,
pongo en las imágenes el margen dorado del olvido,
amo y desamo, ato y desato,
sueño y entresueño
para que no se desangren los caminos.

Y por eso, porque las ciudades
tengan solo explosiones de fraternidad,
y el campo solo frutas y semillas
para que el amor revene,
interpongo esta querella que me salve
y nos salve
de la ignominia del mundo del dinero.
Este andrajo de fe,
este recurso de amparo del poema.

De libro RECURSO DE AMPARO, EUNED 2019

 

HAGÁMOSLO FÁCIL

Es difícil preguntar por un desconocido
y que todos digan al unísono: -soy yo.
Corroborar con la foto que no hay nadie
igual a sí mismo, en esta noche.

Es difícil caer y levantarse
como si tuviéramos resorte en el trasero,
irse de bruces y no dejar la marca
de un sudor escondido en la ranura del concreto,
de una gota de sangre, ambarina;
es difícil regar el vino y beber
sin que nos miren, del filo de la mesa
que pudo contener nuestro descuido.

Es difícil llegar a la cama
y saber que tendremos miedo
del día de mañana,
sobre todo si nos ponen a prueba
en cualquier camino.

Es difícil tener que hincarnos
por debajo de la misma humildad
y pedir perdón a los que no llamamos
en esta hora a cenar con la pobreza.

Difícil, sí, pero hagámoslo fácil:
escribir un poema para alguien que no quiere oírnos,
tan cerca de nosotros que el murmullo
de sus números se hace intenso.

Pero hagámoslo fácil, yo pongo aquí
un poco de frío, solo esa palabra,
un poco de ausencia, solo ese sentido,
un poco de soledad, solo esa mentira,
un poco de distracción, solo la anáfora,
un poco de olvido, como si fuera fácil
dejar otro poco en el tintero,
un poco de olvido para otro poema,
el que quizá deba decir mañana
para un auditorio ávido de olvidos.

De mi libro inédito HERIDA DE AGUA

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