EL LLAMADO DEL ABISMO ( Fragmento 3) / José Revello

EL LLAMADO DEL ABISMO
(Prologo del autor)

Fragmento 3

Mis recuerdos volaron a los días de esa travesía. Pero nada atípico o inusitado acudió a mi memoria, más allá de lo laboral. Esa semana por pedido de la señora, despache una carta con datos personales y una foto mía, precisamente, a bordo del “Islas del Sur”. A los días recibí correspondencia de Melisa. Me conto algunas cosas suyas, sus hijas, del amor que la vinculo a Laureano. Pero nada entrevió del legado. Me dijo le gustaría -evidentemente supo mi apego por escribir- leer algo mío. (1) Acorde le enviaría unos escritos que tenia. Fotocopie 146 páginas tipo A4 y despache expreso certificada. Por meses cruzamos algunas cartas. En las últimas fue algo más confidencial, pero hermética con el asunto del legado. A mediados de diciembre de aquel año vísperas de navidad, me llega la devolución del libro (“muy interesante” según opino) pregunto sobre su contenido, respondí a sus inquietudes. Pasaron las fiestas. Seguimos en contacto, pero sin mención del curioso portafolio. Así siguió, hasta el 14 de abril del 2009, a las 07”30h sonó el teléfono de mi casa. Estaba desayunando, atendí algo extrañado por la hora.
-¿José?
Escuche decir del otro lado de la línea
-Si soy yo.
-Buen día. Soy Melisa
-Buen día -respondí- si me pareció su voz. ¿Cómo está?
-Algo mejor. Aunque sobrellevando su ausencia
Me confió con sentida voz
-Si entiendo. Eso lo remedia el tiempo y uno mismo.
-Lo sé, gracias. Oime José podemos tutearnos.
Eso me complació. Lo tome como definitiva aceptación por parte de ella
-Si. De acuerdo. Me gusta poder tutearte. Vos dirás
-¿Este fin de semana tenes planeado salir?
-Bueno, no sé. ¿Por?
-Estaría bueno estuvieras hasta el mediodía, al menos. Te digo por qué. Un matrimonio viaja a Buenos aires hoy por la tarde. Son de mi entera confianza. Es la señora Elisa y su marido, Ramiro. La verdad me hubiese complacido darte la sorpresa, pero se complicó viajar para allá. Por eso les pedí este favor. Saben de vos y tienen tu dirección. Llevaran el portafolio -sentí su cálida sonrisa- si, finalmente llegara a tus manos. Mi Laureano confió en vos y ahora que algo nos conocemos, siento llega a buen recaudo. Ellos lo entregaran personalmente.
Sentí un brote de emoción. Un sentimiento de gratitud me invadió y se lo hice saber
-Melisa. En verdad gracias. No sé qué decir. Lo recibo de corazón. Lo voy a cuidar como reliquia.
-No tengo dudas. Eso certifica la confianza que Laureano depósito en vos.
-Prometo lo voy a leer con toda atención. Ni bien lo termine voy a hacerte llegar mis opiniones.
-Lo agradezco. No olvides él pensó pudieras darle un aporte tuyo. En tal caso queda en vos saberlo.
-No se que decir. Te doy mi palabra lo tendré en cuenta y sea lo que sea, lo comunico de inmediato.
-Gracias José. Anota mi dirección y dos números de teléfono. Uno de casa. El otro del trabajo de Lorena, por si no me encontras. Yo trabajo con ella. Cualquier cosa deja un mensaje.
-Esta bien. Regio. Espera un momento.
Deje el auricular y busque lápiz y papel.
-Ok ya está dámelos
Me paso su dirección y teléfonos. Le agradecí su llamado y asegure no saldría hasta recibir la encomienda. Le prometí llamarla ni bien viniera el matrimonio.
-Si agradezco me llames.
-Así será. Melisa no tengo palabras. Espero no defraudar la atención que tuvo Laureano y vos misma.
-No creo sea así. No voy a cuestionar nada tuyo. Solo darte mi opinión. Me siento dichosa de haber cumplido la voluntad de mi Laureano, es lo que importa. Intuyo tu seriedad y si algo ayuda, voy a confiar en vos.
Aquello me alago. Pero la intuición también aviso. Seguía siendo atípica sino misteriosa esa historia. Fue mi impresión en esos momentos.
-Gracias Melisa. Prometo ocuparme de lo que vea sea.
-Espera a tenerlo y después en tal caso decidí.
Así quedamos. Al cortar volaron mis sensaciones. Me costo creer iba a recibir los escritos de Laureano. El recuerdo de mi persona que perduro en este hombre (que solo compartí aquel viaje) me conmovió. Owen había tomado sus precauciones, melisa los suyos propios. Aunque quizás era probable supiera más del asunto. Pero ¿Por qué recibir su legado? ¿Por qué darle un aporte mío? ¿A qué se refirió? Las incógnitas fluyeron. Era inútil especular nada. En tal caso esa mañana sacaría mis dudas. Mi señora aquel viernes por la mañana, había viajado a Rosario por cuatro días a un cumpleaños familiar. Por motivos laborales yo no pude ir. La llame y le di la noticia. Se puso contenta. Ella tuvo su curiosidad. Su calidez e intuición fue importante para esta historia. Esa noche me costó conciliar el sueño. Un cosquilleo dreno mi cuerpo. El reloj despertador sonó a las 06”30 de aquel sábado de abril, me levante y pegue un baño. Me hice unos mates y puse música. Era aun temprano. La espera duro hora y media. A las ocho de la mañana sonó el portero, me levante al toque y lo atendí
-Señor José.
-Si soy yo
-Soy Elisa y vengo de parte de Melani. Ella hablo con usted por teléfono.
-Si me conto de su venida. Ya bajo, un minuto por favor.
-Bien lo esperamos.
Abrí la puerta y baje por el ascensor los 17 pisos. En la entrada me encontré con un matrimonio sexagenario. Por segundos fijaron su vista en mí, asegurándose era la persona buscada. (Seguramente vieron mi foto). Luego me saludaron cordialmente. Eran simpáticos y agradables.
-Un gusto conocerlo.
-Igualmente un gusto para mí.
Llevaba el marido dos valijas medianas y la mujer un bolso grande. La señora abrió este, metió la mano y sacando algo me lo extendió.
-Bien aquí esta.
Y así nomás -mágicamente para mí- recibí un portafolio de cuero marrón de 30 por 24 centímetros con cierre y cruzado por dos tiras de cuero atado a su borde. Note su considerable peso. Sin poder evitarlo una sincera emoción me embriago
-¡Gracias!…. ¡Muchas gracias!…. No quieren pasar a tomar algo.
-No hace falta -respondió el marido- nos esperan nuestras hijas para almorzar y debemos irnos
Les volví a agradecer. Nos saludamos y se fueron. Subí con mi intriga a cuestas. ¡No podía creerlo, tenía el legado de Laureano Owen!. Entre a casa, llame de inmediato a Melisa confirmando el arribo del portafolio. Se mostró feliz por el término del asunto. Le agradecí sinceramente, asegure mantenerla al tanto de cuanto surgiera. Acepto encantada por la atención. Colgué el teléfono y ahí me quede, solitario esa mañana con el misterioso legado finalmente caído en mis manos.
——-
(1) Por esa época tenia -bastante avanzado- lo que termino siendo uno de mis libros: “Viaje al interior de un mundo extraño”. Si Dios así lo dispone será publicado y se accederá a su lectura – (Nota De José Revello)

 

José Revello
(Fragmento de: “El llamado del abismo”)
Hecho el depósito legal que establece la ley 11 723. 
ISBN: 978-987-704-107-1)

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