A MIS MARAVILLOSOS AMIGOS Y SEGUIDORES DE DON GENARO (AVISO SOBRE UNA AUSENCIA DOLOROSO) / Jose Revello

Jose Revello

A MIS MARAVILLOSOS AMIGOS Y SEGUIDORES DE DON GENARO
(AVISO SOBRE UNA AUSENCIA DOLOROSO)

Como considero llamo la atención, los amantes seguidores de los fragmentos que cuentan fascinante historia de mi añorado amigo y maestro, el anciano Don Genaro, se vieron repentinamente cortados y mi ausencia de las redes por varios días. Y esto obedeció a una imprevista situación. La tarde del 3 de febrero –mes de mí cumpleaños- estando en el fondo de mi casa, mi cuerpo dio un repentino y doloroso aviso. Nunca antes lo había sentido. Supe algo ocurría. Esa noche fui a la guardia de un hospital público que conozco y he concurrido antes, con mi hijo Alan que me llevo en su coche. Permanecí toda la noche. Me hicieron estudios incluyendo una tomografía computada. Lo que al principio parecía ser una peritonitis y luego salió apendicitis, se derivó a algo más delicada. La ecografía y la tomografía los hicieron dudar. Así comenzaron otros estudios, idas y venidas a casa y al hospital. En esos días, debía permanecer una semana en casa, a espera de dos estudios, uno de los turno era una resonancia al hígado que pidieron. Después por sala me internarían. Eso pidió la doctora que atendía mi caso. Sin embargo, al día siguiente, por la mañana, para mi sorpresa, me llamo al teléfono de línea de casa y me dijo.
“Veinte ahora mismo que te interno”.
La verdad me dejo perplejo. ¿Porque la repentina decisión? había adelantado una semana un estudio. Y así fue, prepare mi bolso y ese mediodía me internaron en el hospital. Pero Los hilos invisibles del Universo que me asiste y cuida, (tengo esa firme convicción. Además aseguro comencé a recibir “señales” que capto de inmediato mi atención) pareció querer acelerar los tiempos. Paso tres días. De pronto, por una obra social que nunca utilice –me maneje siempre con este hospital- lo cual ni carnet tenia, por tenerlo pago, dieron la opción de ser traslado a uno de los sanatorios privados más lujosos, caros y equipados de mi país. Ni en sueños lo hubiese pensado. Así y por la recomendación de mi doctora, acepte y esa noche del 6 de marzo, entre a la guardia de urgencia de lujo y equipara de este impensado sanatorio. A la hora fui llevado al piso 10 y quede internado. Esa noche no podía creer realmente estar ahí internado
“Pero ¿Qué hago en este sanatorio?
El Universo Azul mágicamente así lo dispuso. Yo lo sé. El 12 de febrero tenía el alta provisoria, pasando a turnos ambulatorios, para otros dos estudios. Así esa mañana prepare mis cosas y llame a Alan para que me viniera a llevarme a casa. Pero a las 09 de esa misma mañana, vienen un doctor y una doctora, ambos cirujanos oncológicos, los cuales, para mi sorpresa, me informaron que dado mi condición estable tomaron una decisión
“Mañana a las 08 horas te operamos”
Debo aclararles que, por expreso pedido mío a los profesionales, me hablaron de frente y nada ocultaron sobre mi estado y su posible gravedad. Por lo tanto, fui al quirófano consiente y con plena información sobre posibles consecuencias. Por supuesto pase por estados de presión, nervios y preocupación, llegando casi a un estrés, aun así primo asimismo mi entereza. Venia de un cumulo de horas de cansancio y de cuatro noches casi sin dormir, debido a mi compañero de turno en la habitación, del cual me interiorice de su cuadro, un hombre en estado casi vegetativo y en agonía, la familia no querían dejarlo partir, llevaba un año internado, pero con un dejo de conciencia que en las noches se tornaban en un suplicio. Comprendí era lo que debía atravesar. Pero ni por un segundo experimente miedo. Nunca flaquee por ese lado, seguramente de fundamento en este caso. Cuando a las 07, 20 horas del 13 de marzo, llevado al quirófano, dejándome unos minutos en la antesala, me sabía saturado de cansancio, tensión que debí sobrellevar. Pero por el NO miedo y la entereza que abordo mi espíritu, experimente plena tranquilidad. Hasta ahí había llegado. Nada más podía hacer. Sabia ya estaba en manos de los canales de la medicina y el grupo de cirujanos presentes. Solo restaba me durmieran…
Y así fue. La operación duro algo más de cuatro horas. Al despertarme de la anestesia, aun casi dormido, escuche el resultado de mi intervención quirúrgica.
“La operación salió bien. Felicidades.”
A las 13 y 10 horas me llevaron al piso donde esperaba mi hijo Alan. Y hable de “aceleración de los tiempos” dirigidos por las Guardias Celestiales, y lo hice –entre otras cosas que sucedieron partir del 6 de febrero- -porque al poco estallo las resoluciones del gobierno y la cuarentena obligatoria, y llegue justo a mi casa dado de alta, para cumplirla civilmente como corresponde, pero ya operado. La biopsia de lo que me sacaron debe esperar unos días. No ignoro las cosas. Pero por los “Hilos mágicos invisibles” estoy en mi recuperación, y no en la espera de un estudio… demorando mi operación. Esto motivo mi ausencia. Todavía falta parte de tratamiento que debo seguir. Por lo tanto, estaré algo espaciado en las redes. No obstante alguna continuidad de los fragmentos seguiré. Desde el fondo de mi ser, por esta experiencia que atravieso, considerare el resto mis días como un regalo de la vida. Un tiempo más que estaré con ustedes. Para mi será mucho y bendecido. Se viene una segunda parte que venía proyectando –quizás la más importante- de Don Genaro. Pero desde hace algo más de un año, una extraña sensación en mi interior comenzó a latir, a concebir algo que aun busco dilucidar. Yo se viene de altas esferas. Y es un posible mensaje. Pero lo extraño es que una íntima, casi segura y sutil impresión, indico como si mi venerado amigo desde una dimensión –seguramente más luminosa- donde yo creo existe, avanzando en sus experiencias, hubiese deseado establecer, por un lapso de tiempo del no tiempo –eso yo supongo- un contacto más “personal”. Quizás llevado por una especie de “tercera parte” “dictado” –o venido en forma de inspiración-, como su última “clase intensiva” de cuanto vengo haciendo, algo que debo comprender. Y eso –de ser verdad- me podría más que nunca en un plano de instrumento, de simple puente receptor. Al menos eso creo, son mis sensaciones. Nada ha sido escrito, porque todavía no se su mensaje. Para eso también necesito tiempo, aun bastante me queda por hacer. Los fragmentos con relación a sus enseñanza, ampliado con la revelación de Urantia, seguirán adelante. La importante segunda parte de Don Genaro proyectado, en cuanto pueda recuperarme, comenzara. Y está otra misteriosa “tercera parte” –lo único verdaderamente no escrito de la historia de Don Genaro- vendrá en la medida las palabras “me caigan” a las hojas en blanco. En canto surja –es mi más íntimo deseo- lo publicare ese mismo día, más tardar al siguiente. Les doy mi palabra. Todo sera brindado gratuitamete a la totalidad de la humanidad.
Con Amor y gratitud.

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