Poemas de Antonio Leal

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Poemas de Antonio Leal

 

 

 TRÍPTICO PARA JEANNE DUVAL

 

i)

 

arrima sus ancas cuando el fastidio me mata.

me ayunta a su grupa de sátira en celo.

como en un extraño acto secreto de magia,

que no sé ni me explico y que tampoco

entiendo,

-de muchacha o potranca- ¡he aquí el prodigio!

de pronto me encantan sus nalgas de seda

como si se tratara de un maleficio.

 

 ii)

 

al solaz,

entre nos,

cuando estamos solos como ángeles en veda,

rutilan mis manos iniciando el periplo

hacia los sitios más alpestres de su

espalda,

-¡oh galimatías,

paráfrasis de un pleonasmo,

espejo de mitades gemelas de la luna llena!-

desde donde

-al cobijo de las sombras-

en nómade albedrío

caravanean a su antojo mis

lunáticos dedos.

 

iii)

 

allí,

a ratos jinete,

otras veces lascivo centauro,

sin reclamos de cordura alimaña,

unicornio escapado de alguna página

de imposible lectura en el real imaginario;

bestia camada entre los faunos,

doloso minotauro,

caballo desbocado en el brocal de los sueños,

se trincan mis venas cuando me invitas

golosa brincar a tus lomos,

a llevarme a galope al confín siderario,

a derramarme contigo hasta el paroxismo.

oh invicta animalia;

cubre mi impudicia entre tus alas de Diosa,

y arrima más tus ancas, relapsa, cuando me

mate el tedio.

 

 

CATVLLI CARMINA

 

En cuanto a Valerii
Catvlli Veronensis,
irreverente èl,
a su manera,
òbito en el cincuenta y cuatro
antes de jota ce,
cultivò con creces el hexámetro
y el pentámetro;
acentò su oído
el verso gliconio de un pie espondeo
y dos dàctilos,
para algunos espondeo,
coriambo y pirriquio,
usual entre poetas griegos y latinos,
inventado por Glycon.

Vehemente en el ferecracio,
atribuído prima facie
al ateniense Ferecretes,
(còmico quizà perdido en el escenario
de alguna pàgina de los diàlogos
del estagirita Aristóteles
registrados por Platòn,
que bien pudo acudir a las palestras
en donde se ventilaba el ser del hombre
frente a la realidad de las cosas,
circa del cuatrocientos sesenta,
anterior a Jesucristo dicho),
sobrevive en su poética
la querencia por el asclepiàdeo mayor,
la estrofa sáfica menor
el trímetro yámbico puro,
el trímetro yámbico arquiloquio,
el trímetro yámbico hiponacteo,

llamado también escazonte o coliambo,
el tetrámetro yambo cataléctico
y el faleuco o endecasílabo.
Es tal asì, que hasta el sol de hoy,
las putas romanas,
sic calenturientas,
ibidem los pederastas,
van y vienen con viciado impudor
uncidos en las ringleras de sus versos.
“Viuamos mea Lesbia atque amemus”
convidas en una pàgina a tu musa.
Oh, Catulo.
¿Tan ardiente fue tu amor por la Diosa?
¿Què extraño prodigio apartò a tus libros
de volverse pasto del infame fuego,
vana ceniza
entre los escombros de aquel incendio
que consumiò a tu antigua Biblioteca de Alejandrìa?

 

 

 

THELXIEPIA FLAMÍGERA

 

Eres más hermosa que el relincho de un potro en la montaña,
que la sirena de un barco que deja escapar toda su alma.
Vicente Huidobro

A todas las víctimas de atentados terroristas.
nosotros,
los enviados por un dios
que nadie ha visto.
hombres del lodo
hecho carne,
que venimos al mundo
para acabar
-en dondequiera-
con el pálpito divino.
ángeles de fuego
que saciamos nuestra sed de infinito
bebiendo en las venas
del árbol de la vida.
segadores babélicos
de la Inocencia,
que igual que las ratas
hacemos nido aparte
y le oramos a un dios
que a nosotros
sólo nos escucha.
ángeles legionarios
que oficiamos
cubiertos con el velo
de nuestros altares rotos.
los que minamos con púas
todos los sitios santos.
los que matamos al prójimo
que no comulga
en nuestros libros,
a quienes no aceptan
que en el proverbio
está el puño y letra
del altísimo:
velado escrito
firmado con el tizne
de los huesos
de nuestros profetas
que nosotros mismos
hemos muerto.
por lo que autonombrados
santos victimarios,
en holocausto
ofrendamos al mundo
pertrechos de guerra,
famélicos niños-bomba,
artefactos envueltos en misivas,
esquirlas homicidas,
gases atómicos
para aniquilar ciudades,
y los trenes,
fábricas,
edificios,
escuelas,
sanatorios,
iglesias,
sinagogas
o mezquitas,
en general,
todo lo que se mueva,
repte,
tenga vida,
vuele
y se derrumbe,
ha sido y será
que es en el nombre
de nuestro Dios altísimo
que en cualquier sitio estalla.

 

 

ICONOLATRÌA II

 

Si el tener fe o religión
me obliga
a creer que hay un sòlo Dios,
¿es falsa mi doctrina?,
¿es de todos su palabra?.
Al gusano,
¿què lo instiga
a lentamente devorarnos?
¿En cuàl libro sagrado
dice quièn lo hostiga
a celebrar fanàtico ritual?
¿Què secta o creencia lo prescribe?
¿A què macabra tribu pertenece
finalmente esta profecìa?
¿Habrà un texto
en el que a una larva
Dios le diga:
he aquì esta es mi Voz,
te la dejo
como señal de mi heredad,
de mi pacto
dado a una fiel
majada
de gusanos?.

 

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