INCLEMENCIA / JAIME GONZALEZ

INCLEMENCIA

 

JAIME GONZALEZ

Gentes sedientas de vida y amor donde no hay quien las hidrate, en una sociedad que contamina la dignidad y destruyen el honor de los más frágiles.

La mediocridad ideológica transmuta a los seres humanos en pusilánimes, compulsivos y arrogantes, dañando la existencia, engendrando odio y división en las familias y en las relaciones.

Fragmentan el amor ofreciéndolo a medias, sabiendo que el amor es uno solo y su entrega es total, critican la dedicación y la confianza desviando así el éxito y la esperanza de ser alguien en la vida.

Egoísmos que maltratan los sueños, cada uno busca su propia victoria, buscan su ilegitima aceptación, sabiendo que en unidad cambiaremos este mundo facilista salvando las vidas de los más débiles.

Fosilizando los verdaderos sentimientos de amor y perdón guiándolos a traicionar lo que más aman de sí mismos, en sí, es un estancamiento ególatra en una sociedad machista e infame, donde hay que ser valientes para sobrevivir.

Una realidad viviente es el amor y la verdadera compasión, el perdón y la reconciliación van más allá de cualquier milagro, de cualquier fortuita pasión, la voluntad y el amor propio no pueden ser ultrajados por la inquisición arrogante de los hombres.

La vida que conocemos desde el vientre de una madre es un instante irremplazable, es un regalo soberano, honrar el vientre de la madre que te pario y los pechos que lactaste son la esencia divina que representas.

El menosprecio es una conducta carente de valor moral, es un impulso dictatorial que invisible consume a las personas de corazón infeccioso y viciado, que con altivez deciden quien es digno de recibir afecto y comprensión.

Cierran la puerta para el que quiere conquistar los sueños, a mujeres y hombres en su búsqueda de obtener beneficios y alcanzar sus propósitos frente a una humanidad perversa y abusiva.

El vicio de la queja y la congoja es casi viral y nocivo, contaminan la humildad con repulsión, desconociendo las fuerzas del universo y los mandatos de un Dios humano y divino de no mataras.

Matar no es tan solo la muerte física, matan la fe, la dignidad, el honor, los pensamientos, destruyen injustamente un alma ávida de amor y compasión, un espíritu sediento de palabras de afecto y realización.

Que fácil resulta para algunos arruinar las ganas de vivir, el esfuerzo por amar con ilusión lo que se nos ha dado, lo que nos han concedido para perpetuar la vida.

Hogares destruidos por el egoísmo, la avaricia y la traición, mujeres asesinadas por amar su libertad, vivir y expresarse, inmoladas por ser mujeres, por ser madres al ser heroínas en hogares de rechazo, desamor, maltratos y cualquier clase de vejámenes psicológicos.

Jóvenes rechazados, desprestigiados por su elección sentimental y sexual, mutilados laboral mente, siendo discriminados en todas las áreas de su vida, seres aberrantes purgando la carne a su antojo con niños indefensos.

Una sociedad política y religiosa destructora, permisiva y mentirosa, dictan pena de muerte a quien no lo merece y dejan libre a quienes verdaderamente son ejecutores de maldad y aberración.

Cuántas mujeres venden su piel para alimentar a sus hijos, le llaman puta a quien renuncia a su honor, a su vida misma para salvar una familia y unos hijos abandonados por padres irresponsables.

Cuantos padres roban y lloran en silencio, salen en busca de socorro y en vez de pan le dan una piedra, solo le ofrecen desprecio cuando extiende su mano para pedir, reciben injuria directa y penosa.

Generación deprimente, caótica y corrosiva, ajena a las palabras de Amaras a tu prójimo como a ti mismo, como apelan a amarse así mismos si aborreces a tu hermano, si el fin de todos los tiempos está dentro de sí mismos.

Primates indefectibles que no evolucionan, seres sin piedad que atacan a los valientes en un mundo de pensamientos bélicos y cáusticos, doctrinas malevas donde aprueban la justificación en un planeta muriendo.

Cada uno justifica su espacio egoísta, su dolor repulsivo y su mentira, rechazando al pobre de espíritu, al enfermo y al cobarde, el dolor no importa a muchos cuando proclaman a gritos que el cielo sea el límite, pero miran por encima del hombro a quien necesita ayuda.

Canallas, exhiben su fuerza y su religiosidad bastarda, sintiéndose únicos, sintiéndose reyes en castillos de papel, aborrecen a su generación, desprecian al humilde, al débil y al pobre, no dan oportunidades para trascender.

Fiscales mentales que destruyen las aspiraciones por crecer, por vivir, por ser alguien en la vida, personas amargas que disfrazan sus intenciones con dulzura, odio y resentimiento, ocultan las cosas detrás del perdón y del amor.

Derechos reservados
Cali, Colombia

Advertisements

One thought on “INCLEMENCIA / JAIME GONZALEZ

  1. Que gusto visitar tu pagina, me enorgullece compatriota¡¡
    Cierran la puerta para el que quiere conquistar los sueños, a mujeres y hombres en su búsqueda de obtener beneficios y alcanzar sus propósitos frente a una humanidad perversa y abusiva.

    El vicio de la queja y la congoja es casi viral y nocivo, contaminan la humildad con repulsión, desconociendo las fuerzas del universo y los mandatos de un Dios humano y divino de no mataras.
    —————–
    BENDICIONES POETA, EXCELENTE ESCRITO.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s