DEL ESPIRITU DE DON GENARO ( (Fragmentos de: “Mis tardes con Don Genaro”) / José Revello

José Revello

DEL ESPIRITU DE DON GENARO

Sobre el sentido de la naturaleza

El anciano hizo una pausa sobre lo que veníamos conversando. Estábamos cerca del mediodía de aquel miércoles, 3 de junio de 1981, el día estaba fresco pero soleado. De los temas que derivaron las conversaciones que engalano aquella inolvidable tarde, Don Genaro hizo referencia sobre la naturaleza (ya en otros fragmentos fue ampliado) en lo que concierte al espíritu humano. Esta fue parte de la enseñanza brindada por el noble anciano. Con voz pausada y segura destilo la visión de su profunda reflexión y conocimiento. No puedo evitar una semblanza de esa mañana. La nostalgia retrotrae mis recuerdos -no sé si lo apunte en algún fragmento, pero sino vale hacerlo ahora-, mi añorado amigo había traído bollos, termo y mate para desayunar. Pero también un instrumento que tocaba de oídas, viejo casi como sus años: Una flauta dulce. Y en esos intervalos que este hombre se daba -aprovechando yo para realizar mis apuntes- Don Genaro toco un algo de aquel instrumento. Mi anciano amigo amaba la música. Su flauta destilo algunas melodías durante las horas que puedo asegurar cautivo mi silencio. Ya cerca del ocaso de esa última tarde, miércoles, 3 de junio de 1981, (mi añorado amigo falleció a la mañana del día siguiente, jueves, 4 de junio de 1981), me regalo la versión “sinfónica” de su flauta dulce de “La muerte del cisne” de Chaikovski. Lo recuerdo con gratitud y encanto, la toco lenta y dulcemente, dándole su “toque” personal, la que embellecía su alma. Aun a los años la siento “sonar” dentro de mí. Pero volvamos a lo que después de ese intervalo, reanudo Don Genaro.
-¿Qué es la naturaleza? –continuo el anciano- tiene cuatro secretos primarios y tres, digamos, secundarios. Todos los seres humanos en la tierra lo poseemos. El secreto primario vendría a ser: Ver, oír, sentir y percibir. Luego el secreto secundario es: la atención, el análisis y la claridad interior de la misión que vienes a cumplir en la vida, más allá y sobre el importante entorno material. Eso lo transmite la “voz” interior. Tu viaje dentro de ti. Como vez, mi hijo, quienes fuimos afortunados de sentirlo, guardamos un concepto diferente. Nutrimos la mente emocional e invocamos los sentidos. Cuando su fluir inundó los Galápagos de nuestra alma, somos conciencia y equilibrio y valiente con voz “tronante” del corazón lo expandimos: La naturaleza es deidad en tres dimensiones primarias: Horizonte, oxígeno y tierra. Y tres misterios secundarios: Espíritu, Alma y redención. Todo esto envasado en la esfera de la voluntad y el sentimiento. La naturaleza es una omnipotencia en expresión y manifestación. Con la frecuencia de darnos el eterno “dial” de sintonías radiales en infinitud de circuitos. Y cada uno tenemos un personal, único e indivisible “radio” trasmisor, venido del fondo del inconsciente que oímos y rescatamos. Y es su quieta maestría. Se logra viviendo esa otra primordial experiencia en la sensación humana: ESCUCHAR EL SILENCIO.

(Fragmentos de: “Mis tardes con Don Genaro”)
Derechos de autor Reservados

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