Poemas de Silvia Ortiz

Poemas de Silvia Ortiz

 

CHARLESTON, CAROLINA DEL SUR

A escasas horas de mi calma en Bloomington, Indiana, otra masacre se propaga en el odio de titulares de sangre,
una comunidad negra
ante el santuario insuperable de la iglesia en Charleston, las bancas de la fe en apacible crédito
queda bajo la ofensiva sin reposo, el martirio ante mis ojos, el desacierto y …sólo llanto,
cada familia ceñida
al abismo de la calma
¿dónde se ubica la vertiente
de otra muerte similar?

Terrorismo doméstico-odio racial, vanagloria criminal,
un febril puñado de individuos
sobre nueve vidas mutiladas,
nueve muertes descargadas,
una raza de cruzado desaliento
en la etnicidad y la religión
no existe columna de abrigo,
no existe voz-desafío,
la lluvia en su plegaria contrita
desde el suspiro …sólo calma.

Desde el anonimato mundial, déjenme despertar los mares, déjenme abatirme lento,
déjenme entregarme a la pira insostenible del quebranto,
déjenme consumirme por los vientos,
déjenme arrojarme al piso de impotencia,
lapidar mis temporales,
dejen que otras voces se sumen al firmamento endeble,
déjenme escribir sus nombres
como adhesión por la paz,
déjenme espolvorear mis versos en la vida que aún sostenga por la paz.

¿Qué razón letal gráfica el mundo sin matiz?
añoro una sociedad tolerante,
una humanidad compasiva,
un gobernante del mundo
capaz de llorar los muertos
que otra mano usurpó,
un universo listo y valiente
ardoroso en su libertad y su fe cualquiera que ésta sea,
cualquiera sea la fragata del barco en el mar de testimonio de sus aguas,
una paz que de seguro pocos conciben,
una fe que se aferra al ideal de sus manos
tras el pliegue transversal.

Al contemplar la masacre en Charleston
el debate exaltó los ánimos
las voces de la humanidad
no guardaron descanso,
el costo de la ignominia
sobre una comunidad negra
trajo abajo remover del Capitolio
la bandera confederada
símbolo de racismo y de odio,
hoy se asume la madurez
de razones fraternas
la convivencia de armónica paz,
¡Ay! si pudiera revivir a cada ser humano por el resultado de aniquilamiento,
desgajados quedarían mis ojos, desgajados ante el orbe del fuego eterno,
más infierno por el puñal
de desencuentros fatales
condenadas razones
todas vanas.
¡Déjenlos vivir en paz!

 

HAY RAZONES

Hay razones que no puedo disolver
en la inmadurez de las ventanas, y es otoño,
hay razones en ésta Lima que me nutre,
que martilla en mi memoria
el rocío de recuerdos.

Hay razones que me matan
cada tarde,
cuando hierven estallidos en mis venas como brecha matutina, y es pronto cerca y otra vez lejos.

¿Dónde convoca el quejido de la noche?
¿Dónde se camuflan las pasiones de la audiencia
en las pecas de mi espalda?
¿Dónde se oculta la llaga de inclemencia, dónde?

Las pecas de mi rostro,
son los huesos incontables en mis manos,
son las pecas otros cuervos del infante que soporto en mis extrañas,
el pecado en la celda
de recuerdos.

Las pecas nuevas en mi cuerpo, son las marcas
en mi pecho,
son las sombras en mis piernas alejadas de tus fuerzas,
el temblor de tus recuerdos,
las malvas en tus ojos
son el verde-verde de los campos.

Hay razones que encarcelan mis sentidos,
razones que entumecen las ventanas
de este otoño sepulcral a mí costado,
ya no es Lima la que nutre mi alimento,
ya no es Lima la terrible de flagelos cuando llueve,
y se cubre de corales
en el ojo de los mares.

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