El tiempo del no tiempo Según Don Genaro (Fragmento- 103) / José Revello

José Revello

SOBRE LA NOCHE DE LOS TIEMPOS

El tiempo del no tiempo Según Don Genaro
Fragmento- 103

HISTORIA DEL PRINCIPE PLANETARIO
(La rebelión de lucifer)

Don Genaro comenzó de esta manera.
1-“La era de la Nutrición: En estas épocas, las criaturas prehumanas y las razas iniciales de un planeta viven, principalmente, para su alimentación y sola supervivencia física. La búsqueda de comida es su básico y único horizonte del mundo.
2-“La era de la seguridad: Tan pronto como cazadores primitivos dispones de alimentación abundante, todo su tiempo es destinado a organizar y reforzar su seguridad y la del clan. Nacen nuevas técnicas guerreras y construcción de viviendas, las luchas por defensas y ataques.
3-“La era de la comodidad y placer: Tras resolver los problemas alimentarios y de seguridad, los hombres, en nuevas tentativas, caen en el lujo y en órbita de los placeres. Son épocas que se caracterizan por tiranías a todos sus niveles, tolerancia, gula, embriaguez y lo que hoy se llama “consumismo desenfrenado”, es una época particularmente dura y de áspera transición.
4-“La era de búsqueda de la sabiduría y conocimiento: La alimentación, la seguridad, el placer y el ocio son bases que permiten al tiempo, finalmente la tendencia al desarrollo de la cultura y la inteligencia. El esfuerzo para poner en práctica los conocimientos termina, gradualmente, en la sabiduría. Pero mucho de sus individuos ya apuntan hacia otro horizonte: el del más profundo y verdadero conocimiento. En términos generales, la educación y cultura son el gran triunfo de esas Eras en tránsito de evolución.
5- La era de la filosofía y la fraternidad: Cuando los mortales aprenden a pensar por sí mismos, y a sacar provecho de la verdadera experiencia, surge la gran filosofía. La sociedad se hace más ética y el hombre más dignamente moral. Estos seres sabios son los más capacitados para establecer una perdurable hermandad condesciende, que algún día -pese a los oscuros poderes seculares- serán certeramente de la humanidad. Siempre y cuando, lógicamente, se sigua la misión de los principios y los valores. La bondad y los transparentes sentimientos.
6-“La era del esfuerzo espiritual: Cuando los mortales evolucionan y pasan por los estadios de desarrollo físico, intelectual y social, tarde o temprano, alcanzan los altos niveles de clarividencia, que conduce irremisiblemente a la búsqueda de satisfacciones espirituales y gradual comprensión de las verdades cósmicas. Las religiones purificadas consiguen elevarse sobre las motivaciones y la supervivencia, hasta la verdadera y fascinante odisea de la sabiduría de la experiencia personal. Los humanos de esta Era más “se acercan” y “conocen”, por primera vez en su espíritu, el inmenso alcance de la palabra “Dios”, “Padre”, y “Átomo Maestro” en consagración íntima y verdadera.
7-“La Era de la luz y de la vida: Es el floreciente de las edades sucesivas de seguridad física, expansión intelectual y elevación espiritual. Los deseos y objetivos humanos, se funden en coacción y vínculo con otros seres celestes. El comienzo de la vinculación con seres de otros mundos. Es la gran período final, el anunciado “cierre de las épocas”, en la que ya no existen fronteras divisionales. Los “pasaportes” y los “dineros” del mundo fueron aniquilados. Los príncipes planetarios de los mundos “anclados en la luz” son ascendidos a la posición de soberanos planetarios. Y creo mi hijo -profundizo Don Genaro sosegadamente-, no es preciso ser despierto para deducir que la tierra aún no ha superado la tercera de las Eras: la de la seguridad. Es más: en ciertas regiones del globo terráqueo, deseos y objetivos humanos todavía se debaten entre la primera y la segunda. Y aunque no es menos cierto, desde la visión de mi perspectiva, que nuestro mundo, pese a sus grandes conflictos, se intuye un cambio de conciencia a escala mayor, un salto masivo pero selectivo de las buenas voluntades, hacia esa otra importante Era redentora: la búsqueda del conocimiento. Por verdad el camino a recorrer es todavía inmenso. Pero la semilla fue sabiamente injertada. Y existen jerarquías celestes y miríadas de ángeles que custodian su riego. Y en eso debemos confiar plenamente, seguramente la experiencia y lo que se debe conocer es enorme, pero fascinante de transitarlo.”
-Don Genaro, -acote atento a su disertación- el tiempo existe para nosotros, pero es variable en otra dimensión. Según ese cómputo, si se puede medir, en el sistema de Satania ¿Cuánto hace que sucedió la sublevación de Lucifer y la de Caligastia en la tierra?
El anciano permaneció en silencio unos segundos. Mi añorado amigo tuvo más respuestas que cosas dubitativas. Y se daba sus minutos a veces para responder. Aunque él -por humildad- no lo afirmo como verdadero, sino como exposición desde su creencia, pero dejando libre espacio a mis dudas, aunque bien sea que podiera estar en lo cierto. -Dices bien, -dijo al cabo Don Genaro- el tiempo es relativo y ondulante, en octavas y decimas variables mide la onda expansiva y propaga su tiempo sideral, por el orden decimal de su espacio. Por lo tanto, un suceso en nuestro sistema planetario, cuando guarda relación con otra dimensión, tiene lejano paralelismo en su “presente” relativo de tiempo. De esta manera podemos considerar, desde la sublevación de Lucifer, la prodigiosa llegada de Micael a la tierra y después de su muerte física, su brillante regreso a la soberanía de sus esferas de estancia, han pasado -en el sistema de Satania- unos 285 días aproximados¡ Quede atónito. ¡Por Dios! ¡285 días! ¡si para nosotros estos sucesos tuvieron lugar hace más de 200.000 mil años terrestres¡ Me costó creerlo.
-No logro imaginar -murmure asombrado- esas gigantescas distancias. Como su dimensión casi infinita puede transcender a un minúsculo planeta. Un punto negro en el espacio. No recuerdo su nominación. Me la dijo, pero no retuve su registro. Si lo anote pero aquí no lo tengo.
-¿Con respecto a la tierra?
-Si exacto…
-En nuestra constelación figura de la siguiente manera: ”Urantia. El 606 del sistema de Satania, en la constelación de Norladiadek, universo local de Nebadon, sector menor de Ensa, sector mayor de Splandon y superuniverso de Orvoton” -indico el anciano-, es como se mencionó en un universo de derivación séptuple, distintivo de su propia creación.
No voy anegarlo, volví a perderme. En un momento de la cronología iniciada por el anciano, algo había explicado. Pero debía hurgar mis apuntes. Así que se lo pregunte.
-Don Genaro, usted menciono la palabra característica. ¿Eso qué significa? ¿No es igual que en los otros sistemas?
-No seguramente. Las dimensiones son inmensas. Los universos perdidos en regiones infinitas de distancias siderales, rigen necesariamente otra definición de iniciación secular, a su espacio perpendicular, en relatividad de sus movimientos y espacios habitados o por habitar. Jamás podrás unificar los extremos. Pero si atraen ciertos vértices abstractos. Y hace de la creación, expansión y muerte cósmica, el surgir de otro porvenir. Nosotros no somos la excepción. Pero es cierto si somos original polaridad de la relatividad a la eternidad. Un camino que solo nosotros podemos transitar. Y esto en la excepción, nos hace excepcionales. Somos la alteración de la excepción, por derecho de soberanía propia, pero aun no obtenido, sujeto a la relatividad del tiempo, todavía perdido y no transitado.
Volví a perderme. La verdad era difícil seguirlo. Más de una vez tuve que pedir su explicación. Ciertamente por lo enseñado hasta ese entonces, ni siquiera sospeche a lo que derivarían las siguientes horas de la “mano” de mi añorado amigo. Pero, en esos instantes, no pude asimilar sus últimas palabras.
-Don Genaro -dije sinceramente- disculpe. Pero me temo no puedo seguirlo.
El anciano asintió sonriendo lentamente.
-Es comprensible mi hijo, son cosas nuevas y de índole no precisamente pasajeros. Es información de registro a tu intelecto, pero no necesariamente por ahí sale su codificación. Quiero decir, por otro lado deben ser analizadas, meditadas, estudiadas, hasta donde puedas, investigadas, pero, sobre todo y voluntariamente, del corazón al debe del alma, deben ser debidamente EXPERIMENTADAS. Es decir, por ejemplo, el conocimiento de una partícula causal, es conocido en su relatividad de información, pero comprobado por la experimentación personal. Si una partícula tiene movimiento, tu intelecto lo afirma, pero en la experimentación personal, su movimiento lo captas, lo adviertes, lo sientes y compruebas su existencia. Por tanto puedes asimilarlo como verdadero porque has experimentado su certeza. Lo mismo seria, como la otra tarde conversamos, con escuchar el silencio. Yo puedo decírtelo, describirlo. Y tú puedes imaginarlo. Pero solo lo adviertes, si por ti mismo comienzas a experimentar escuchar el silencio. Y en esa comunión, ese austero silencio tiene la virtud de poseer “diálogos” y “voces” que solo por ti pueden ser oídas, son tus propias respuestas. ¿Comprendes?
No pude articular palabra. Lo acepte en silencio.

(Fragmentos de: “Mis tardes con Don Genaro”
Derechos de autor Reservados

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