Poemas de Tony Delgadillo

Poemas de Tony Delgadillo

 

Amor Sideral

Dile a tu universo que lo abraza el mío,
y a ese rostro terso, cual flor en rocío,
que un amor intenso renueva los bríos
del caudal inmenso que fluye en mis ríos.

Dile a tu universo y su millón de estrellas,
que a diario converso y charlo con ellas,
que un millar de versos sellarán aquellas
noches de embeleso; fragantes y bellas.

Dile al gran espacio que está en tu morada,
que asome, despacio, por la madrugada,
verá un gran palacio de rosas moradas
como fiel prefacio de tus alboradas.

Dile al aposento de tu luz preciosa,
que aquí estoy atento para amar tus rosas,
tus espinas cuento, integral, airosa,
mi fiel complemento; sideral y hermosa.

 

MI MELODÍA

Mi corazón lleva el ritmo, en este cantar precioso,
donde mi historia es el himno, que va sellando, virtuoso,
los acordes que yo mismo he interpretado gustoso.

Sin tener mas partitura que los vibratos del alma.
Siendo el amor tesitura, quien armoniza y ensalma
los falsetes de aventura, y me devuelve a la calma.

Impregnando mi canción, en los registros de vida,
recibiendo la ovación, según sea mi melodía,
zapateando voy mi son, con gratitud y alegría.

Si desentono está bien, aprendo del desacorde.
Con mi intención siempre fiel, de dar amor a desborde,
sin ver a donde ni a quién, con gusto canto a la orbe!

 

El Niño Y Las Estrellas

Fueron esas noches bellas,
cuando, atento en la terraza,
contemplaba las estrellas,
añorando el viaje a casa.

En el mágico momento
de observarlas titilar,
afloraba un sentimiento
de quererlas abrazar.

Sentía el viento entre mi rostro,
rostro tierno, por mi edad,
y la química en nosotros
abría un vórtice estelar.

El cantar de mil grillitos
ambientaba la función,
desbordado, un pechito,
disfrutaba su reunión.

El niñito y las estrellas
aún están en mis memorias.
Vivencias que dejan huella,
ya el infante hoy tiene historia.

Por las prisas de la vida,
parezco haber olvidado,
pero, nunca mi alma olvida,
lo que alguna vez he amado.

 

El Latir De Mi Corcel

A galope de potrillo,
en los llanos de la infancia,
el corazón de un chiquillo
devoraba las distancias,
en un latír, tan sencillo,
que impregnaba su fragancia.

Algunas veces bailando
en charrerías y corridas.
Algunas otras, trotando,
por veredas cuesta arriba.
Sus pasos fué estilizando
en las brechas de la vida.

Incansable maquinaria
de torrente esplendoroso,
mi gratitud plena y diaria,
sede hermosa de mi gozo.
Sé que un día será precaria
y me pedirá reposo.

Por lo pronto, en potreros,
no se presta a carreras,
pues, no gana el que es primero,
sino el que ama de a deveras.
Sabe el corcel cuanto quiero
verlo en pie en la primavera.

Ha botado la armadura,
no compite en caballazos.
Ha colgado sus monturas,
sus jáquimas y sus lazos,
solo trae las herraduras
que llevará hasta el ocaso.

Pura sangre y fina estampa,
latiendo al son de la vida.
Galopando hasta las pampas,
y hasta donde es noche el día,
en su inspiración acampa
relinchando en poesía.

 

EL VIENTO QUE VINO

Bella barca de la eterna gratitud,
que llegaste un día a puerto en mi consciencia,
cuestión fue de comprender la excelsitud
de los vientos que un día vi como inclemencia,
alineando mis sextantes, en virtud
de los rumbos y corrientes de excelencia.

Mar atrás mi remo impuse, cual guerrero,
combatiendo inutilmente mis tormentas.
Jamás fué necesidad llegar primero,
sino, alzarme y disfrutar mis olas lentas,
pues mis remos se gastaban, el velero
se cuarteaba y ciego no me daba cuenta.

Aturdido por los ruidos de flotillas
que reñían por las islas de espejismos,
impetuoso yo, mis lienzos día a día
sobre usaba y orillaba hacia un abismo.
Ignoraba que al llegar ahí se perdían
y su rumbo natural ya no era el mismo.

Mas a tiempo discerní el esteril timo
y los remos reposé sin engancharme,
quien diría que al soltar, del cielo vino
ese viento que hoy dirige mis andares.
Ahora sé que no soy barca, soy camino
y soy mundo entero con todo y sus mares.

 

El Premio

Presiento que este amor profundo, que desborda el pecho y hoy pinta mi mundo,
es viento que a cada segundo construye en mi un lecho; sereno y fecundo.

¿Acaso este sentir precioso es una danza fiel del Ser maravilloso?
¿O escaso es ya vivir en gozo?¡Que manjar de miel…que premio más hermoso!

De lado dejaré el pensar que apura a describir la gloria de este andar,
amado sentimiento es dar ternura y compartir mi historia al caminar.

Inmensa gratitud hoy hace desfilar mil versos…fluir de la mano.
Intensa plenitud hacer vibrar al universo de un lector…mi hermano.

 

La Búsqueda

Enternecido amor,
que extrañas el abrazo un día perdido,
¿Será que buscas a ese corazón,
el mismo que habitaba el bello nido?
Por eones fué tu mismo y hoy partió,
montado en la experiencia de su olvido.

No dudes que tendrás en tu regazo,
al principe del cuento que hoy anhelas.
La búsqueda disfruta a cada paso,
no dejes que se apague en ti esa vela,
y tú, buen hombre, antes del ocaso,
verás a quien traerá tus primaveras.

Estar distantes tiene su sentido,
la hermosa busqueda es una aventura.
Transitar por las sendas del olvido
fué necesario para un alma pura,
no temas nunca a errar, pues el latido
ya es uno solo, vibra en fe y ternura.

 

Fiestas Del Corazón

Mil motivos hacen fiesta aquí en mi pecho,
extasiando al corazón, su bello nido.
Corazón que emprende el vuelo, cual bandido,
por los aires de la dicha, satisfecho.

Son las fiestas, en el vuelo, alquimia pura,
oro líquido que endulza los momentos,
carnavales en el alma y suculentos
los manjares que decoran su ventura.

¿Como observa el cielo a una alma agradecida?
Como escucha sus festejos y verbenas?
Muy seguramente el cielo está en las venas
del precioso manantial que emana vida.

Que no paren esas fiestas interiores.
Que contagie el corazón a sus hermanos,
y que en éxtasis, tomados de las manos,
se abran paso en una gran marcha de amores.

 

Manantiales Del Alma

Me he bañado en manantiales de la vida,
y he deseado detenerme entre sus aguas,
mas la inercia de este viaje hace que siga,
y disfrute los moldeos en esta fragua.

Los torrentes de ventura siempre empapan.
Mis pañuelos, presto extiendo gratamente.
El camino que recorro ofrece albácar,
mas en tiempos de sequía es inclemente.

Si a un andante en mi vereda veo sediento,
mis pañuelos empapados yo le ofrezco.
Por la dádiva lo veo partir contento,
y en la dicha a mis pañuelos rehumedezco.

Manantiales de agua cálida del alma
que abren brecha entre las rocas de los egos,
son los hilos de los versos que entrelazan…
la absorbente inspiracion de mis pañuelos.

 

Tesoros de mi inocencia

Tesoros de mi inocencia, donde recuerdos son mas que oro,
tal vez, por nostalgia, añoro lo mas hermoso de mi existencia.
Recuerdo que, con decoro, en una escuelita yo hice presencia,
guardando mil experiencias, que al escribir, brotan por mis poros.

Parado en el paraiso y yo sin saberlo ¡Te amaba, Vida!
Tu magia era divertida y tus bellos lares eran hechizo.
Cuan mas cerca yo del piso, mayor confianza en ti tenía,
pues en cada día a día, mi fé en ti, me daba el permiso.

Recuerdo a mis amiguitos, almas desnudas, sin apariencias,
jugando a mil ocurrencias y compartiendo mucho y poquito.
En esos tiempos bonitos, estar alegre era la tendencia,
adorables experiencias en el rincón de un bello pueblito.

Volteo hacia el cielo y guiño un ojo en señal de actitud honrosa.
En mi memoria reposa lo que en papel usualmente tiño,
en mi…vive aún el niño que ríe a veces por cualquier cosa.
¡Oh, vida maravillosa, mi gratitud a ti, con cariño!

 

Momentos

Se pierden en mi memoria,
cual vías del tren en el horizonte,
piezas de mi larga historia,
bellos momentos, un día presentes.
Durmientes de pena y gloria
que al voltear hacen que me remonte,
y reviva con euforia
lo mas selecto que hay en mi mente.

Mi tren arrancó inocente,
a todo vapor, en la tierna infancia,
admirando los durmientes
uno por uno, impregnó su esencia.
Unas millas adelante
a las vías dejó de dar importancia,
felíz, joven y radiante,
en el pueblo amado de adolescencia.

Pasando mas estaciones,
siguió mi tren su peregrinar,
subiendo y bajando gente
que ha compartido su bello andar.
Viviendo mil emociones,
la madurez lo ha hecho atesorar
los durmientes nuevamente…
¡Ningún momento hay sin abrazar!

 

MI VIAJE

De las aguas mansas en mar sosegado,
recargo la esencia que forma mi barca,
y en las tempestades que el océano marca,
dicha esencia saca mi bote amparado.

Veo en el horizonte difusos islotes,
mas no me apresuro y bajo la mirada.
El aquí procuro en las actuales aguas
y el ahora marcan todos mis relojes.

Veo botes pequeños, balsas y cruceros,
unos relajados, otros compitiendo,
yo, voy a mi paso, ni veloz ni lento,
sino a tantos nudos como marca el viento.

Siguiendo a mi proa gozo los paisajes,
a veces cediéndole el control al mar.
He aprendido tanto en las aguas confiar,
para dedicarme a disfrutar mi viaje.

©Copyright J.A.V.D.
Derechos Reservados 2019

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